La Paz (EFE) - El presidente electo de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada, que hoy asumirá el cargo, se ha propuesto como primeras tareas promover el diálogo con la oposición en el Congreso y aplicar un plan contra la crisis económica que tendrá sus primeros resultados en 90 días.
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Sánchez de Lozada, que el domingo fue proclamado como nuevo jefe de Estado de su país por el Congreso, tomará posesión hoy en la celebración del 177º aniversario de la fundación de Bolivia.
El país vive en recesión desde 1999 y, aunque en el primer cuatrimestre del año su Producto Bruto Interno (PBI) creció 2,8%, el nuevo mandatario señaló que la economía del país «está tan delicada y golpeada, que no tengo planeada ninguna medida de shock económico». El gobernante manifestó que para afrontar la crisis ante todo hay que dar un «shock de confianza» a los actores económicos y prometió una mayor intervención del Estado en la economía de mercado, vigente en Bolivia desde 1985, para revertir la recesión.
Según el dirigente, el plan oficial de emergencia prevé que a partir de noviembre esté en marcha la construcción de proyectos viales para generar empleos, como la construcción de caminos, la ampliación de la cobertura de gas a domicilio, la electrificación rural y el riego para los agricultores en el campo.
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