15 de mayo 2003 - 00:00

Asumen Bielsa y Béliz en transacción contra Macri

Si es fuerte la versión, lo es más la voluntad de los protagonistas. En el mundillo reservado de Néstor Kirchner se acepta a media voz que tanto Gustavo Béliz como Rafael Bielsa podrían integrar la futura administración. Uno, como secretario de Seguridad y, el otro, como ministro de Justicia. Ambos, al margen de potenciales cargos, estuvieron ayer en la aparición de Kirchner en el Panamericano acompañando el discurso y, de paso, hablar ante los medios como sucedáneos del presidenciable que no habla y, además, vuela a Santa Cruz para estar alejado de las presiones.

Más allá de las adhesiones de Bielsa y Béliz -gente que ha circulado por andariveles diferentes del justicialismo- al nuevo gobierno, no deja de interesar el hecho de que ambos se habían propuesto e hicieron campaña como posibles candidatos a la jefatura de la Ciudad, elecciones a realizarse el 24 de agosto. Si ingresan como funcionarios de Kirchner, esa aspiración de intendente -reiterada y fracasada en Béliz- pasaría para otra oportunidad. ¿Desertan por algo mejor, para no complicar a otro candidato o, como Carlos Menem, para evitar una derrota ante rivales más fuertes?

•Presunto beneficiario

Funcionales a Kirchner y a sí mismos, hoy tanto Béliz como Bielsa -si ingresan al gabinete-parecen apartarse del ámbito capitalino para allanar las aspiraciones de otro candidato, para facilitar un pacto entre el nuevo mandatario y el actual intendente, Aníbal Ibarra, beneficiario presunto de esos retiros. Nadie entienda, mucho menos en un gobierno que no contempla la visión capitalista de los premios y los castigos -y, en cambio, prefiere el concepto del subsidio-, que a Bielsa y a Béliz los conforman con un cargo oficial para que se retiren de la competencia porteña. Se supone que no son hombres de transacción, más bien de transición (recordar debate sobre Heberto Padilla).

Como uno supone que a ellos no los satisfacen con un subsidio oficial, también se debe suponer que el nuevo presidente tampoco imagina esa clase de ingenierías. Esto es: suprimir vocaciones, como la de Béliz por la ciudad o Bielsa por los porteños, por tentaciones superiores. No debe ser el estilo del patagónico, aunque justo es admitir que poco se conoce sobre su imaginación política. Porque, de ser cierta esa insinuante posibilidad, lo claro es que Kirchner apunta a consagrar una asociación con Ibarra en la cual se incorporarán otros sellos capitalinos, restos de Béliz y de Bielsa, socialistas y Frepaso, también Elisa Carrió. Algo así como un gran guiso para competir y no permitir el acceso de la agrupación de Mauricio Macri, potaje también en ascenso.

El slogan del «anti-Macri» -recuperar antinomias personales como fenómeno electoral, copiando el exitoso caso «anti-Menem»-, seduce a buena parte de la izquierda, sea propia, peronista o radical. Buena base de sustentación que, además, se robustece con otro temor interno: no habilitar la llegada de alguien por afuera de los partidos tradicionales, discriminarlo por no hacer el cursun honorum que exige la partidocracia. Con estos dos elementos como bandera, Kirchner piensa enfrentar a Macri, llevando a Ibarra de avanzada, casi desperonizándose. Este debe ser el motivo principal de la incorporación de Bielsa y Béliz, si es que ocurre.

Ya que resulta poco clara la llegada de Béliz a un área como seguridad luego que ésta fuera siempre regenteada por Eduardo Sigal, hombre del Frepaso y ex del Partido Comunista. Significa un cambio importante entre alguien que se presume garantista -al igual que Kirchner, aunque ese reconocimiento no se le concede en Santa Cruz-y otro, Béliz, que trató de asimilar la escuela de «tolerancia cero» (esto es, mano dura con el más pequeño de los delitos) ya que en más de una ocasión se fotografió con el jefe de Policía que acompañó a Rudolph Giuliani en la apacible Nueva York. Nadie hubiera imaginado a Kirchner, Sigal, o el propio Bielsa, como devotos seguidores de Giuliani. Pero la ciudad todo lo puede y mucho más si se trata de sumarse a la confrontación de Ibarra contra Macri.

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