12 de julio 2002 - 00:00

Avanza modelo duro en internas abiertas

Buenos Aires - Los diputados bonaerenses, con voto unificado del PJ y la UCR, votaron anoche el modelo «duro» de internas abiertas que obliga a todos los partidos, aunque tengan lista de unidad, a realizar primarias.

Anoche, setenta legisladores levantaron la mano para imponer la ley Mércuri-Elías, por sus autores Osvaldo Mércuri (PJ) y Marcelo Elías (UCR), que corrige retoques hechos por los senadores a pedido de Felipe Solá.

Ahora, esa norma volverá al Senado, donde el peronismo tendrá que juntar los dos tercios de los votos para insistir con sus reformas. Si no lo logra -y es muy difícil-, la ley votada en Diputados es automáticamente sancionada.

El modelo duro que se votó anoche fija tres puntos centrales: Habrá elecciones internas abiertas, simultáneas y obligatorias incluso para los partidos que presenten lista única. Eso es rechazado por los partidos «personalistas», como el de Elisa Carrió porque, dicen, obliga a destinar fondos a financiar internas innecesarias.
  
No se permitirán alianzas o inclusión de candidatos una vez proclamada la lista oficial en la interna partidaria. Solá quería que, luego de la primaria, se permita agregar hasta 20% de los candidatos. Diputados prefirió el régimen cerrado.

• Los senadores habían introducido ítem ligados al financiamiento partidario -en la campaña no se podría gastar más de un peso por elector-y al patrimonio de los candidatos, que tendrían que presentar declaración jurada. Diputados borró ambas modificaciones.

El tironeo por las internas en la provincia quedó oculto tras la fronda de palabras que apabulló al público las últimas 48 horas.

Por el mismo vértigo pasó inadvertido otro dato que Felipe Solá recordó por TV: que las normas que rigen los comicios para cubrir los cargos provinciales deben hacerse una semana antes o después de la elección nacional.

Por ley, las elecciones provinciales forzosamente deben coincidir en Buenos Aires con las nacionales del 30 de marzo (salvo que se resuelva el dispendio de hacerlas el 23 de marzo o el 6 de abril).

•Obligación

Eso le sirve a Solá para afirmar que el adelanto electoral en su provincia más que un acto de voluntad política es una obligación legal.

Eso implica que si Buenos Aires elige gobernador y legisladores el 30 de marzo,
Solá y la actual Legislatura deberían convivir hasta el 10 de diciembre, casi nueve meses, con un gobernador -en caso de que no reelija-y una Legislatura electa.

Este hecho alimenta la prédica de Solá en favor de la caducidad de los mandatos para adelantar la entrega de los cargos. Ayer, el gobernador empezó a
palpar el ánimo político para encarar a fondo o abortar esa aventura.

Se reunió con dirigentes del norte del conurbano y programó para la próxima semana la cita más áspera: con
el bloque de diputados del PJ, donde anida el sector más reacio a su figura.

Ayer, el mensaje de Solá fue claro: su chance de ser reelegido gobernador depende de que pueda anclar su elección en la coincidencia con la de los demás niveles nacional y provincial, y de que pueda avanzar a favor del reclamo de las encuestas que no quiere contradecir.

Solá cree, en efecto, que le conviene plegarse al «que se vayan todos» y acompasar así su proyecto de reelección. Pero igual ausculta qué nivel de malestar puede generar su insistencia en el seno del peronismo.

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