28 de mayo 2001 - 00:00

Avatares de la boda

La Rioja (enviado especial) - La ausencia notoria de allegados íntimos a Carlos Menem fue uno de los datos que registraron los asistentes a la boda con Cecilia Bolocco el sábado. Hombres infaltables como Eduardo Bauzá o Bernabé Arnaudo no estuvieron presentes y la explicación fue que efectivamente el ex presidente no hizo lista de invitados por la imposibilidad de asegurarles a los citados alojamiento y otras comodidades.

• El casamiento tuvo, sin embargo, varios gerentes. Una fue Beatriz Scigliano, secretaria privada de Menem, que le comunicó la boda a un grupo importante de ex funcionarios. Otro fue el ex edecán Jorge Igounet, quien contrató un avión en el que se trasladó el grupo de diputados menemistas y otros ex funcionarios. La faz familiar de la boda estuvo a cargo de Susana Valente, esposa de Eduardo Menem. Las llamadas a los riojanos fueron hechas por el intendente local, Luis María Agost Carreño. Esta falta de invitaciones es la razón por la cual no se exhibieron regalos. Más aún, la mayoría de los presentes venidos de

• Un debate mostró anoche por «Azul Televisión» un cruce de opiniones entre periodistas acerca de la boda. Una escritora chilena, que se ha dedicado a editar libros críticos sobre Cecilia Bolocco, comentó que había llamado la atención en Chile la falta de efusividad de Menem al besar a la novia Bolocco. La local Alicia Barrios desmontó esa falacia al recordar que el ex presidente nunca fue efusivo en sus demostraciones de afecto. Nunca por caso, recordó, se lo vio besando a su ex esposa Zulema Yoma ni en otro tipo de demostraciones de afecto como le reclaman quienes no conocen a Menem.


• Llamó la atención de manera positiva la austeridad de la celebración. Sólo 200 invitados a un cóctel casi privado y una locreada con modesta empanada en un estadio polideportivo. Esa austeridad fue buscada deliberadamente, y eso lo revela la falta de invitaciones personales. Algunos, como se dijo, recibieron llamadas, otros recibieron un mensaje de la casa de regalos Ariete, de la avenida Alvear en Capital Federal, de que estaban incluidos en una lista de obsequios para el ex presidente y su novia. Obviamente se trabajó, en la búsqueda de esa austeridad, con la idea de que el público, incluyendo a amigos como Antonio Cafiero -otro ausente- debía darse por enterado indirectamente de que Menem se casaba.

• Los pasajeros del charter de Igounet lograron evitar hacer noche en La Rioja y además pagar menos por el pasaje que si hubieran ido en un vuelo de línea. Entre quienes cotizaron ese charter estuvieron Jorge Rodríguez, José Figueroa, el cronista Lito Pintos, Daniel Scioli, Claudia Bello, CésarArias, Jorge Castro, Mariano Cavagna Martínez (fue con su hija), Alberto Maza y Enrique Kaplán. Una firma privada (Southern Winds) logró sacarle rédito a
la boda y el sábado hizo correr además un vuelo especial entre Buenos Aires y La Rioja.

Los integrantes del subloque del Congreso, más de 30 en Diputados, revelaron que están pensando regalarle a Menem y a su flamante esposa un viaje de luna de miel. A pesar de que el ex presidente sólo puede dejar el país con permiso judicial (está pendiente la citación por la causa armas), los diputados consultarán en los próximos días a la pareja para sondearlos acerca de qué lugar les gustaría visitar.

Esos legisladores que se reportan en el Consejo del PJ estaban preocupados por 3 circunstancias dramáticas, una de ellas con desenlace trágico, la muerte del hermano de la diputada mendocina Ana Mosso, que se produjo horas antes del enlace. Además del inquietante estado de salud de la madre de Miguel Angel Pichetto (Río Negro), quien permanece internada en el Hospital Italiano de la Capital Federal, se sobresaltaron por el accidente automovilístico que sufrió su colega sanjuanino Jorge Escobar, mientras iba camino a La Rioja. Por suerte, el interventor del justicialismo porteño y los familiares que viajaban con él salieron sanos y salvos.

• Sorprendió la agresividad con la que los movileros de TN, el canal de cable del monopolio «Clarín», cubrió la boda Menem-Bolocco. Cuando le tocó entrevistar a Mónica Parisier le pidió que le describiera el vestido. Mónica así lo hizo. El movilero le preguntó quién lo había hecho. «Gino Bogani», le respondió. «¿Qué tiene que ver Gino Bogani con esta fiesta y este lugar?», fue la pregunta del movilero. «No veo por qué mete en el medio a Bogani, él no está en la fiesta. Estoy yo». Después le tocó a Claudia Bello enfrentar al movilero. También tuvo que describir el vestido. Esta vez el movilero no la pudo criticar porque no le dijo la marca. Bello dijo ante una pregunta que «la causa de las armas es una causa armada. Hace seis años que está abierta y recién ahora la aceleran». El movilero la retó y le retrucó: «¿Acaso usted no cree que la Justicia es independiente?».

«Nunca imaginé que Carlos iba a llegar tan lejos con el proceso de integración con Chile», bromeó Eduardo Menem durante la despedida de solteros en familia que compartieron su hermano y Cecilia Bolocco. Alrededor de 30 invitados, entre amigos y familiares, se divirtieron con la ocurrencia, previa al brindis de rigor.

• En la víspera de la boda, el senador organizó en su casa del centro de la capital riojana una cena con especialidades árabes, preparadas por la tía Haifa. Hubo keppi, arroz a la persa y empanadas típicas del Medio Oriente -y también criollas- en las mesas instaladas en la pérgola.

• No faltaron algunas pullas porque, a la mañana, Menem y Maza le habían ganado al dueño de casa y a su heredero Adrián una laguneada, disputada en el Golf Club. Luego del partido, comieron un asado -que se convirtió en un íntimo adiós a la soltería del ex jefe de Estado-en la finca de Chacón junto al secretario general de la gobernación, Eduardo Menem (sobrino).


• «Todos dicen que Carlos es el jefe aquí y yo soy muy respetuoso. Pero soy el más viejo -dijo en el brindis Enzo Bolocco-y, por lo tanto, tengo derecho a hablar primero en mi condición de patriarca», largó don Enzo. «Quiero decir que tengo 3 hijas muy hermosas y que estoy muy feliz de que una de ellas, Cecilia, se case con un hombre como Carlos», terminó emocionado.
 
Cecilia Bolocco cumplió en la fiesta del polideportivo del sábado con uno de los ritos de las fiestas de bodas: revoleó el ramo de rosas, reclamado por un numeroso grupo de mujeres jóvenes. Mientras esto ocurría, se observó a un asistente que hacía ondear una bandera chilena.

• Alejandro «Alito» Tfeli, el médico que sigue acompañando a Menem desde 1989, recibió una consulta de Cecilia, mientras ya estaba sentada junto a Menem en la mesa tendida en el polideportivo. El caso es que la rubia chilena se quejaba de un golpe en el tobillo recibido de atrás -por quienes debían protegerlos-, mientras salía a saludar a la gente en la residencia del gobernador Angel Maza.

• Se la veía feliz y sonriente a Susana Valente, esposa de Eduardo Menem, aunque debió disputar con una militante peronista riojana para bailar con el ex presidente. Terminaron bailando entre risas los tres, mientras se observaba la presencia de Jorge Triaca, ex interventor en SOMISA y amigo de Menem.


• Los padres de Cecilia, tanto don Enzo Bolocco como Rose Marie Fonck, observaron en general una actitud circunspecta. Sin embargo, don Enzo cambió el gesto y sonrió abiertamente cuando ingresó al polideportivo un cuerpo de baile de muchachas jóvenes, que cadenciosamente interpretaron música de la isla de Pascua, en el Océano Pacífico, de soberanía chilena.

• Después de las fotos que mostraron a Menem y Cecilia cortando la torta, y cuando éstos se alejaron, la pirámide de bizcochuelo fue virtualmente saqueada por quienes estaban más cerca.


• Enzo Bolocco se sintió acosado el sábado por la noche por la prensa. Después de un día entero de saludos y apretones llegó a la hostería Los Amigos de Anillaco esperando una cena matrimonial en tranquilidad. Pero allí lo esperaba más prensa, movileros y otros curiosos. Y él mismo explicó su estado de ánimo: «Estoy ofuscado por tanto asedio. Es demasiado. Yo soy un empresario que estoy acostumbrado a trabajar detrás de un escritorio con tranquilidad», dijo. Sólo para los augurios le quedaron ganas: «El mensaje que quiero darle a la pareja es el mejor de los deseos de felicidad. Siempre quiero lo mejor para mi hija», remató.

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