23 de diciembre 2004 - 00:00

Avatares riojanos

La Rioja (enviado especial) - La mayor expectativa de la vuelta de Carlos Menem al país y a La Rioja era el nivel de convocatoria que podía despertar en dirigentes del PJ nacional. Pero ayer por la mañana quedó claro que la recepción y el acto estarían restringidos al menemismo más absoluto con algunos representantes de Córdoba y Entre Ríos. El primer avión en llegar a La Rioja con invitados fue un vuelo regular de Aerolíneas Argentinas. Separada de ellos viajaba Zulemita Menem, que no cruzó palabra con los ex colaboradores de su padre. Sólo dio alguna explicación en el Aeroparque sobre su hijo: «Es la primera vez que lo dejo solo, pero está en buenas manos», le dijo a un amigo mientras subía al avión, en referencia, se supone, a su madre Zulema.

Cuando llegó a La Rioja tampoco quiso mezclarse con militantes del PJ y se fue rápido con su primo, Adrián Menem.


• En ese avión habían conseguido lugar Héctor Maya, Alberto Tell y Rodolfo Barra. Los dos primeros mataron las horas de vuelo y la escala en Catamarca apelando a una pasión del peronismo: contar votos. Se barajaron en ese trajín todos los escenarios posibles sobre porcentajes de votos que Menem podría conseguir como aglutinador de la oposición a Néstor Kirchner. La apuesta de inicio, se decían entre sí: terminar de cerrar un acuerdo con Adolfo Rodríguez Saá, «se necesitan mutuamente» argumentaban.

• El hotel Naindo Park se convirtió en el búnker de los menemistas. Allí, en el lobby, se palpaba el nivel de convocatoria y se especulaba con la cantidad de aviones privados que llegaban al aeropuerto con amigos y simpatizantes, más los micros para los más humildes. A medida que llegaban se armaban mesas para almorzar en el comedor. Una fue liderada por el trío Maya-Tell-Barra, a la que se acercaban a saludar dirigentes locales. Una hora después llegó uno de los esperados aviones con Ramón Hernández a la cabeza. Se ubicó rápido en otro rincón con Claudio Sebastiani y los pilotos que los acompañaban que fueron recibidos a los abrazos por todos los presentes. Se explica porque todos habían sido personal de Menem cuando ocupó la presidencia.

• Cuatro pasacalles habían sido colocados en las esquinas de la plaza principal y otros tantos en las calles del centro. El cotillón mayor se utilizó para el aeropuerto y los alrededores del palco desde el que habló Menem por la noche. Todo había sido coordinado por Adrián Menem que operaba desde su casa.

La Casa de Gobierno, curiosamente, también estaba embanderada pero no con mensajes de bienvenida al ex presidente o apelaciones a la lealtad. Estaba cubierta de estandartes que recordaban la exposición anual de pesebres navideños, memorando que La Rioja es la capital nacional de esa actividad religiosa. Fuera de los pesebres, de Menem no existía ni mención.

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