21 de agosto 2001 - 00:00

Bauzá ofreció paz y armó la guerra

Al revés del consejo latino, la actividad política de Eduardo Bauzá parece presidida por el lema «si quieres la guerra, prepárate para la paz». Es que el senador menemista suele hablar de conciliación pero, cuando intenta llevar a la práctica esas pretensiones, termina armando batallas y enfrentamientos. Invariablemente. Durante este fin de semana sucedió algo de esto.

Bauzá intentó aplacar la angustia de su tarde de domingo visitando a su sucesor, Chrystian Colombo. Quiso resultar servicial, le dijo al jefe de Gabinete que veía nubarrones en el peronismo, sobre todo si desde los Estados Unidos se generan expectativas de ajuste provincial. El «Vikingo» trató de tranquilizarlo, pero, obcecado, Bauzá insistió en que había que hacer algo para amigar a las partes, ya que notaba a algunos mandatarios muy tensos con la eventualidad de que se pidan nuevos ajustes a las provincias.

El método del ex jefe de Gabinete de Carlos Menem se hizo notar ayer, y en Olivos no despertó precisamente sentimientos de gratitud. De la reunión sólo participaron Rubén Marín, Carlos Ruckauf y José Manuel de la Sota. Los gobernadores del Norte, por su nivel de recaudación y deuda más ligados al gobierno nacional, no asistieron. Es decir, ayer hubo tres mandatarios de los que sólo cabe esperar agresividad. En el caso del pampeano, está obligado a esa postura: es el titular del partido, encargado de organizar la campaña electoral y de darle al peronismo un perfil de oposición nítida. Además, administra una provincia ordenada, de tal manera que puede permitirse ciertas ínfulas.

Carrera electoral

De la Sota y Ruckauf están determinados por su propia carrera electoral, por la dimensión de los distritos que administran y por los problemas que -con distinto grado de dramatismo-enfrentan. Del gobernador de Buenos Aires no había que esperar novedades: aprovechó el fin de semana para culpar a De la Rúa por la crisis del país y, de paso, por la caída de su provincia «que comenzó a incumplir sus compromisos por culpa de que la Nación perdió el crédito». De la Sota es apenas menos agresivo: «De los $ 1.700 millones que les deben a las provincias, 8% es nuestro», advierte.

Anoche, desconcertados por el alarmismo con que los convocó Bauzá, se limitaron a decir: «No cederemos un peso de coparticipación». Una declaración inconveniente, sobre todo en medio de la negociación con el Fondo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar