Fracasó el tucumano Ricardo Falú en su intento de demorar una definición sobre el caso Moliné O'Connor. El procurador de la Nación, Nicolás Becerra, se pronunciaría hoy a favor de constituir un tribunal integrado por presidentes de cámaras federales y dejar de lado a la «corte virtual» de abogados que en su tiempo conformó Eduardo Duhalde.
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Aunque la opinión de Becerra no es vinculante, la Corte Suprema deberá prestarle hoy cuidadosa atención. Salvo Eugenio Zaffaroni, la totalidad de los miembros de ese Tribunal se excusó de intervenir por razones de «decoro y delicadeza» en los planteos que el suspendido ministro realice objetando el arbitrario juicio del Senado. La decisión es importante, porque serán los conjueces los que decidan sobre la procedencia de la recusación de la senadora Cristina Fernández de Kirchner y la inconstitucionalidad de la suspensión que el Senado le aplicó a Moliné.
Falú había intentado por todos los medios que fuera una corte de abogados la que actuara en los planteos de Moliné. Se trata de un tribunal más afín a las pretensiones del kirchnerismo porque hay hombres que supieron estar cerca del duhaldismo como León Arslanian, Ricardo Gil Lavedra y Alberto García Lema, entre otros.
El tucumano avanzó sobre los conjueces cuando cayó en la cuenta de que los presidentes de cámara no respondían a sus llamados telefónicos y le hicieron conocer su casi segura decisión de intervenir en el caso Moliné.
Fue entonces cuando el senador decidió recusarlos a todos con el argumento de que los jueces inferiores no pueden juzgar a sus superiores. Además, sostuvo que no había sido comunicado de la designación por sorteo de los mismos.
En esta avanzada, Falú encontró el respaldo del supremo Enrique Petracchi, que introdujo la discusión en la Corte y logró reunir el voto de Augusto Belluscio, Antonio Boggiano, Juan Carlos Maqueda y Zaffaroni, quienes apoyaron derivar la cuestión al procurador Becerra, para que defina si los conjueces pueden o no ser camaristas.
• Rechazo de queja
Al parecer, ayer Becerra se ajustó a lo que dice la ley, que establece claramente que en la designación de conjueces intervienen los presidentes de cámaras y, en último término, la lista de abogados nombrados por el Poder Ejecutivo.
Al parecer, el procurador se inclinó por rechazar la queja de la Comisión de Juicio Político y se pronunció por la legitimidad de la designación de los conjueces en cabeza de los magistrados.
En definitiva, lo que pretendía Falú era demorar una resolución sobre el tema y que, cuando se destituya a Moliné, la recusación de la primera dama y la suspensión quedarán en abstracto.
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