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Bergoglio arribó al lugar 40 minutos antes y charló con vecinos y cartoneros.
También pidió por la sensibilidad de los porteños, al señalar que la Ciudad "se volvió dura" ante la situación social, y reclamó "que Buenos Aires llore porque vende a sus hijos".
"Buenos Aires se olvidó de llorar porque vende sus hijos, porque excluye a sus hijos, porque esclaviza a sus hijos", sostuvo el arzobispo porteño en la homilía que dio antes más de dos centenares de personas que asistieron a la misa.
En los alrededores del escenario improvisado en uno de los laterales de la Plaza -en la intersección de la avenida Brasil y Lima- había carteles que pedían una Ciudad "sin esclavos ni excluidos" y el fin del "trabajo esclavo en el campo", firmados por el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE).
"Vale la pena luchar para que en Buenos Aires no haya más esclavitud, porque hay mucha", afirmó Bergoglio, quien arribó a la plaza lindante a la terminal de ómnibus y ferrocarriles de Constitución 40 minutos antes del inicio de la misa, y compartió charlas con vecinos y cartoneros que estaban en el lugar.
La llegada del jefe de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) dio un paso más en el plan de poner en marcha a la Iglesia misionera y llevar el mensaje eclesiástico a los lugares donde trabajan grupos del Arzobispado.
La misa estuvo organizada por las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor, las Parroquias del Decanato Boca-Barracas-Constitución y el Departamento de Migraciones del Arzobispado porteño, y comenzó puntualmente a las 17.00.
Fuentes cercanas al titular de la CEA señalaron que la actividad "sirve para legitimar la tarea de los representantes de la Iglesia en la Plaza", y prometieron reiterar la iniciativa el próximo 30 de septiembre.
En otro tramo de su discurso, Bergoglio llamó a "no tener miedo y decir la verdad", y aclaró que no oficiaba esa misa para rezar solamente: "Alguno podrá decir: bueno, el cura nos va a decir que recemos. Lo único que les digo hoy es mirémonos las caras, reconozcamos en nuestro hermano la dignidad y luchemos para que esa dignidad sobreviva".
Por último, y ya fuera de la ceremonia eclesiástica, el cardenal primado recordó que "hay chicos que esta noche no duermen para trabajar de cartoneros si ninguna garantía".




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