La idea fue de Luciano Laspina: incluir los alquileres en la lista de deducciones aceptadas en el Impuesto a las Ganancias que pagan los trabajadores. Laspina no sólo convenció a Mauricio Macri, sino también a Alfonso Prat Gay de la bondad principal de esa inclusión: la posibilidad de blanquear el 80% de los alquileres, que hoy se pagan en negro. Ahora podrán deducirse de Ganancias si hacen en contratos en blanco. Así, el costo fiscal del beneficio será cero.
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