Río Negro - Néstor Kirchner y Cristina Fernández confundieron más a los rionegrinos y reivindicaron ayer la alianza con el radicalismo K, aunque se identificaron decididamente con el Partido Peronista y ponderaron a sus máximas figuras -Juan y Eva Perón- mientras la tribuna entonaba la marcha partidaria confundiéndose entre banderas del Frente para la Victoria, el Partido Justicialista de Río Negro, la UCR local y expresiones de izquierda como Libres del Sur y Barrios de Pie.
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El matrimonio presidencial efectuó una rauda pasada de tres horas por la ciudad de General Roca con motivo de celebrarse mañana su 128º aniversario, pero la utilizó como un nuevo escenario de su campaña electoral con vistas a las elecciones del próximo 28 de octubre.
Si en la calle se mezclaban las distintas organizaciones políticas que apoyan al kirchnerismo en la provincia y alientan la candidatura de Cristina, en el escenario se repetía el mosaico ideológico. Allí junto a Kirchner y su mujer se alineaban en primera fila los radicales Pablo Verani y Miguel Saiz -ex presidente y hombre fuerte del partido ahora intervenido, y gobernador, respectivamente- y los peronistas Carlos Soria, intendente y anfitrión, quien va por su reelección, y Miguel Pichetto, senador a quien Kirchner elogió de una manera inusual: «Mi querido amigo y compañero de luchas», homenajeó a quien es su jefe de bloque en el Senado.
El roquense, que compartió tales responsabilidades y después las amplió con Eduardo Duhalde, de quien fue diputado nacional y ministro de Seguridad bonaerense, busca su reelección como intendente para ir tras la gobernación en 2011 y sabe que necesita de las obras públicas con que lo viene agasajando el gobierno nacional, que alcanzan la suma de 1.300 millones de pesos. El gobernador, a su vez, sabe que sin el apoyo del Presidente su provincia se le vuelve ingobernable por lo comprometido de su situación financiera, lo que lo obligó a quemar las naves a favor de la alianza con Kirchner, alentando decididamente la candidatura de Cristina de Kirchner después que se plasmó la sociedad con el gobernador radical de Mendoza, Julio Cobos.
El proscenio montado en pleno centro de la ciudad fundada por el coronel Lorenzo Wintter en 1879 durante la Campaña al Desierto que comandó el general Julio A. Roca, mostró también a otras figuras del oficialismo y sus aliados radicales. Entre todos, como un soldado -hasta juntó sus manos a los costados cuando entonó el Himno- se lo vio a Oscar Parrilli, quien aún no ha dicho esta boca es mía con respecto a la senaduría neuquina.
A los lados del escenario se ubicaron funcionarios y dirigentes peronistas y radicales -obviamente separados-, mezclados entre la gente. Cristina y Néstor Kirchner tocaron tierra a las 12.45 en el aeropuerto local, abierto para esta ocasión bajo inusuales medidas de seguridad -hubo desde helicópteros del Ejército hasta fuerzas de Gendarmería y Policía Federal- que se extendieron hasta el lugar del acto, con tiradores especiales en los edificios altos. De todos modos, el Presidente repitió su transgresión al sistema de seguridad y durante el trayecto desde el aeropuerto hasta el centro roquense se detuvo en muchas oportunidades para saludar a la gente que con banderas argentinas y de las distintas fracciones del peronismo, de la UCR y de agrupaciones de izquierda se acercaron hasta la figura presidencial.
Este desliz lo volvió a protagonizar Kirchner, arrastrando a Cristina, al terminar el acto, cuando se bajó del escenario mediante una escalera portátil y se confundió en abrazos con los militantes de la variopinta concurrencia que se había dado cita para vivarlos a él y a su mujer, aunque en menor número -según los memoriosos- que el público reunido en 2005, cuando visitó General Roca por primera vez.
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