8 de agosto 2007 - 00:00

¿Blumberg ingeniero?

A veces, terminar de expurgar un pecado es tan arduo como haberse visto obligado a admitirlo. Dialogaban, días atrás, Mauricio Macri con Juan Carlos Blumberg sobre las candidaturas en la provincia de Buenos Aires. Debatían, en realidad. En un momento, el electo jefe de Gobierno porteño se opuso a una de las opiniones de su contertulio con un: «¡Por favor, ingeniero, eso no es así!». Blumberg, menos atento al contenido del argumento que al desusado vocativo, desvió la mirada hacia abajo y dijo: «Mauricio..., no soy ingeniero». Sin prestarle atención, el debate continuó normalmente hasta que, llegados a un nuevo punto de desacuerdo, a Macri volvió a escapársele el título: «No, ingeniero, yo creo que...». Nuevamente, ahora un tanto sofocado por no saber si se trataba de un lapsus o de una ironía, Blumberg lo interrumpió más cortante: «No soy ingeniero». El colofón de Macri fue rotundo y casi a los gritos: «Mire, tuvo dos años para rectificármelo; ahora, por favor, déjeme hablar».

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