Brasil ahora acepta trabas a exportaciones a Argentina
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Néstor Kirchner tuvo que coordinar el debate de más de 10 horas del sábado, acompañado por los ministros Julio De Vido, y Roberto Lavagna, y por el subsecretario de Integración Económica, Eduardo Sigal.
Otra de las consecuencias de esa situación es que finalmente se concretará, y dentro del territorio argentino, la cumbre bilateral entre Kirchner y Lula da Silva sobre la que habían surgido serias dudas, aunque está programada para el 30 de este mes, fecha en que se cumplen los 20 años del inicio del proceso de integración.
Los destinatarios de la foto serían los jefes de Estado de América que se opusieron a la propuesta del Mercosur en la cumbre de Mar del Plata y que apoyaron el ALCA, y los negociadores de los países desarrollados que entre el 9 y el 15 de diciembre deben hacer una propuesta para reducir subsidios agrícolas.
Según la interpretación oficial, el ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Celso Amorim, dio alguna señal en Mar del Plata de que Brasil estaría ahora más dispuesto a avalar la posición argentina para limitar algunas importaciones que dañarían a los productores locales. Sin embargo, esto no quiere decir que se aprobará la propuesta argentina de aplicar salvaguardias automáticas ni mucho menos.
La expectativa del gobierno argentino es que los mecanismos que hoy aplican el Ministerio de Economía y la Aduana, y que son más una medida paraarancelaria y burocrática que una salvaguardia autorizada por las instituciones del bloque, no van a ser denunciadas por Itamaraty y se podrán implementar, al menos por un tiempo importante (hasta bien entrado 2006).
Esas trabas, adelantadas el miércoles pasado por este diario, consisten en restringir el ingreso de calzado deportivo brasileño exigiendo 10 trámites administrativos diferentes antes de autorizar la importación de estos productos, lo que demoraría por lo menos tres meses el ingreso de esta mercadería.
La medida se aplica desde el 1 de setiembre, y estaría trabando el ingreso de al menos 3 millones de pares de zapatillas y calzado deportivo. Este tipo de trabas burocráticas podrían extenderse en los próximos meses a los textiles y algunos electrodomésticos, como lavarropas y heladeras.
• Política automotriz
Por otra parte, el gobierno brasileño avalaría de una manera más formal la nueva Política Automotriz Común (PAC), que comenzará a regir desde el 1 de enero de 2006 reemplazando al antiguo régimen según el cual debían abrirse las fronteras comerciales para este sector en esa fecha.
La nueva PAC, que se negociaría en 10 días en Rio de Janeiro, controlará las importaciones y exportaciones por terminal, y ya no como un todo, tendrá un sistema de cupos más flexibles que el actual. Según aseguran en la Secretaría de Industria que dirige Miguel Peirano, esta política favorecerá la inversión de las terminales dentro de la Argentina en detrimento de Brasil.
¿Por qué Lula aceptaría trabas para las exportaciones brasileñas? Según interpretó una alta fuente del gobierno argentino: «Para Brasil el ALCA significa poner en jaque toda la industria de San Pablo y de Manaos, que está tan subsidiada como los productores agrícolas de los Estados Unidos. Trabar una parte de las importaciones hacia la Argentina significa perder un poco de un mercado. Aceptar el ALCA implica perder sectores enteros. Lula y los industriales paulistas hicieron números y recomendaron que es mejor dejar de ganar algo que perder todo». En pocos días, cuando termine en diciembre la cumbre de Montevideo, se sabrá si el gobierno de Brasil confirma el razonamiento del Ejecutivo argentino.



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