Brasil quiere a militares anti narcos

Política

La incursión militar del 1 de marzo de Colombia a Ecuador, en su lucha contra las Fuerzas Armadas-Revolucionarias de Colombia (FARC), estremeciólos fundamentos de la seguridad regional. Ese hecho aceleró la iniciativa que impulsa Brasil desde hace un año de crear un esquema de pensamiento común bajo el rótulo de Consejo de Defensa Sudamericano. Ayer el ministro de Defensa brasileño Nelson Jobim se entrevistó primero con la ministra Nilda Garré y luego, por la tarde, con el canciller Jorge Taiana y la presidente Cristina Fernández de Kirchner para ponerlos al tanto de la novedad estratégica del momento: el proyecto brasileño denominado, Consejo Sudamericano de Defensa (CDS). Con Jobim vino una comitiva de militares encabezados por el teniente brigadier Gilberto Saboya Burnier, secretario de Política, Estrategia y Asuntos Militares del ministerio de Defensa que fueron recibidos para la primera reunión de trabajo por el secretario de Asuntos Internacionales del ministerio de Defensa, Alfredo Waldo Forti. Con sana envidia los uniformados criollos observaron el flamante jet Embraer Legacy de la Fuerza Aérea brasileña, matrícula FAB-99B que trasladó a la delegación hasta el aeroparque metropolitano. Sea por indicación de Garré o por una toma de distancia de Jorge Taiana, no hubo representantes de la cancillería en el encuentro de Forti con los brasileños.

Advertida la crispación de los ánimos militares luego del episodio entre Ecuador y Colombia, el gobierno brasileño lanzó de gira por la región al ministro de Defensa Nelson Jobim en tarea explicativa sobre los alcances del CDS. Jobim visitó en primer lugar Venezuela y siguió por Surinam, Guyana, Perú, Colombia, Ecuador y Paraguay. Ahora toca la Argentina para seguir por Chile, Uruguay y Bolivia. Tantas millas por avión tienen otro motivo político adicional, Lula desearía que el proyecto logre consenso cuanto antes para que Jobim pueda presentarlo en la VIII Cumbre de Ministros de Defensa de las Américas que tendrá lugar en noviembre en Alberta, Canadá.

Es el ambiente y oportunidad indicados para exhibir la integración del pensamiento militar sudamericano con crecientes grados de autonomía (de la matriz del Pentágono) a todos los países del hemisferio. No se trata de un mecanismo de confrontación con los Estados Unidos como gustaría al líder populista Hugo Chávez, sino una idea de aunar criterios de defensa y seguridad en torno a conflictos comunes y externos, según la particular mirada (e intereses) de la subregión. Es obvio que llegar a ese entendimiento requiere de tres elementos: paz, estabilidad y diálogo regionales. De allí el empujón que sufrió la iniciativa tras el choque entre ecuatorianos-venezolanos y colombianos derivado de la lucha contra las facciones terroristas de Colombia. Según expresó Jobim ayer, el espacio de discusión del Consejo ayudará a aventar y restañar heridasen los países. Dijo que la iniciativa no busca ser una alianza militar clásica ni un ejército sudamericano, sino una simple mesa de ministros de Defensa que discutan las políticas de ese campo para la región.

«Podríamos discutir las amenazas, conflictos asimétricos, narcotráfico y todo ese tipo de temas cuya articulación daría mucha fuerza al continente en contacto con los países del mundo», se podría hablar sobre la elaboración de libros blancos, entrenamiento conjuntoe intercambio de personal, así como la articulación de posiciones ante organismos internacionales. Lista de temas que han sido materia de discusión de otro foro colectivo desde 1995: las cumbres de ministros de defensa del hemisferio auspiciadas por los Estados Unidos, surgidas luego de la primera Cumbre de las Américas que lanzó el entonces presidente Bill Clinton.

  • Interrogante

    En tren de establecer presuntos escenarios de utilidad del Consejo, surge una pregunta pertinente: ¿cuál hubiera sido el rol si el conflicto entre Colombia y Ecuador-Venezuela escalaba en una guerra? La historia reciente muestra que Brasil intermedió en 1995 entre Ecuador y Perú, a favor del cese de hostilidades, en la guerra de la cordillera del Cóndor (la paz se firmó en Brasilia en 1998). En el altercado más próximo, Brasil actuó ante la OEA de agente de estabilización, en contrapunto a la polarización fogoneada por Hugo Chávez y en menor medida por el colombiano Alvaro Uribe. Luego, se podría concluir que el armado más numeroso diseñado por Jobim sumaría legitimidad y consenso a la hora de las decisiones de fondo, sin el condimento que suele agitar pasiones nacionalistas: los Estados Unidos. Quienes ven más allá suponen que el incipiente esquema será la alternativa para el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), un nuevo contrato de defensa regional con centro en los países miembros de la Unión Sudamericana de Naciones (Unasur). Jobim anunció ya que este proyecto será presentado en la cumbre de Unasur a realizarse en Brasilia el 23 de mayo. A la par del diálogo entre Jobim y Garré celebrado ayer en el edificio Libertador, el jefe del Estado Mayor Conjunto, brigadier general Jorge Chevalier, también recibe data sobre el CDS en Brasil. Viajó con motivo de la 4a Conferencia de Defensa del Cono Sur que reunirá hoy y mañana en Brasilia a los máximos jefes militares de Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay.
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