25 de octubre 2007 - 00:00

Calificó la oposición de patraña el control conjunto de los votos

El acuerdo al que supuestamente llegaron los partidos de la oposición ayer para unificar el control de los comicios no tiene forma, no fue suscripto ni por la Coalición Cívica ni por Roberto Lavagna y no se sabe claramente aún si irá más allá de un par de llamadas telefónicas entre los jefes de campaña de cada candidato la noche de la elección para saber cómo va el conteo de votos.

Esto es lo que confirmaron ayer las cabezas de las principales listas de oposición, que calificaron a la versión como una «patraña» del oficialismo, mientras que otros sectores como el lopezmurphysmo o los responsables de la campaña de Jorge Sobisch seguían intentando darle alguna forma.

El primero en denunciar que desconocía la existencia de negociaciones entre la oposición para un acuerdo de complementación en el control de los comicios fue el propio Roberto Lavagna. Más temprano los responsables de su campaña habían negado la existencia de reuniones entre opositores y hasta adjudicaron la noticia a una operación del gobierno para desembarazarse de cualquier conflicto que pueda generarse en los comicios.

  • Dudas

  • Algo similar dijeron por la tarde desde las oficinas de Elisa Carrió, donde hasta se dudaba que la versión hubiera salido del ex ministro. «Vamos a compartir los datos sin ningún tipo de inconveniente, pero no vamos a participar, si lo hubiera, de un centro de cómputos en común», dijo Claudio Bargach representante de la Coalición Cívica.

    El problema no es menor: tanto Lavagna por su lado, como Carrió se dieron cuenta al leer los titulares de los diarios de ayer que el anuncio podría significar una trampa: al descansar la transparencia de los comicios en la oposición, poco margen les quedaría el domingo a la noche para denunciar algún posible fraude.

    Anoche en Recrear insistían en que los partidos de oposición aún analizaban cómo se puede organizar un compromiso mutuo para compartir información el domingo, algo que por otra parte no es novedad ya que se realiza informalmente en todas las elecciones. Se sabe que Ricardo López Murphy había sido el primero en plantear una movida de ese tipo, pero la carta que envió con ese sentido al resto de los partidos hace meses nunca fue siquiera respondida.

    Por lo pronto, el anuncio de ese acuerdo que no existe aún provocó ya un efecto contrario. De hecho puso en alerta a los partidos más grandes sobre las especulacionesque puedan generarse y hasta dieron marcha atrás en la colaboración que podrían prestarse el domingo, de acuerdo con lo que informalmente arreglan entre ellos para estos casos. Temen que, inclusive, pueda haber juego sucio entre dos candidatos que puedan quedar al borde de entrar al ballottage.

    Por la fórmula lavagnista, el radical jujeño Gerardo Morales fue más claro: «El único compromiso mutuo que asumimos todos fue el de participar de toda la información que podamos tener relativa al control, pero en ningún caso se establecieron coordinaciones para llevar adelante un control en conjunto».

    Lavagna estuvo ayer lejos de pensar en cualquier acuerdo. En el último día de su campaña, cerró con una gira por el conurbano, pidió «a la ciudadanía que vaya a votar y no lo haga en blanco», sabiendo que esa opción beneficia a Cristina de Kirchner.

    Fue en una reunión que mantuvo con la Asociación Civil Madres de La Matanza contra la Impunidad donde les llevó su propuesta en materia de seguridad: «El gatillo fácil es un fracaso, pero también es un fracaso no hacer nada», dijo.

    En ese ámbito volvió a aclarar también que no está dispuesto a relevarle al gobierno la obligación de garantizar el control de los comicios: «No habrá fiscalización conjunta, pero sí vamos a comparar los resultados, porque la fiscalización es una responsabilidad de la Justicia Electoral y del Poder Ejecutivo».

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