Cámara rápida para ley que reduce el tribunal
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Las críticas que cayeron sobre el gobierno por demorar los nombramientos para cubrir las dos vacantes que dejaron en la Corte Suprema Augusto Belluscio y Antonio Boggiano provinieron tanto de la oposición -que llegó a presentar doce proyectos para reducir el número de miembros de la Corte- como del propio tribunal.
Dos de esas protestas fueron protagonistas en los días previos a que Cristina Kirchner apareciera con su proyecto, encabezando reformas institucionales como le gusta a la senadora. Carmen Argibay había pedido que se sometiera a tratamiento alguna de esas iniciativas repitiendo por enésima vez los problemas del cuerpo para reunir mayoría a la hora de decidir fallos.
El otro fue Ernesto Sanz, el presidente del bloque radical del Senado, que el fin de semana cambió su posición: «No importa el número, sino que la Corte funcione correctamente, es necesario aprobar pronto el proyecto», dijo el mendocino.
De todas formas, ese apoyo de la oposición no sería necesario para sancionar la reforma a la Corte. El kirchnerismo cuenta en el Senado con el número suficiente en las comisiones donde deben emitirse los despachos y en el recinto como para aprobar primero un dictamen de minoría que habilite luego el tratamiento en el recinto sin necesidad de reunir dos tercios de los votos para tratarlo sobre tablas. En Diputados la situación es similar: el radical Fernando Chironi y el neokirchnerista José María Díaz Bancalari anunciaron el apoyo a la idea, por lo que los votos están garantizados.




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