Candidato del interior se suma
El actual gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch, tiene varias cualidades para justificar su aspiración a presidente de la Nación, en 2007. Es un gobernador eficiente que, además, tiene buen dinero en sus arcas provinciales, en ambos casos favorecido por estar en una provincia petrolera en momento excepcional del crudo (sólo la pequeña provincia de Neuquén representa más de 50% de toda la producción energética nacional, desde gas, petróleo hasta hidroelectricidad). Ha cultivado la amistad -y no lo oculta-como ningún otro político con Carlos Menem, a quien visita en Chile. Suma el estilo que hizo famoso el riojano: diariamente sale a caminar durante una hora y media para conocer a la gente en directo (en esto se distancia enormemente de otros candidatos centristas, como Ricardo López Murphy o Mauricio Macri). Pertenece al interior y sabe que cuando triunfó, como excepción, una fórmula con políticos sólo de la Capital Federal -la "fórmula del Obelisco" llamaban a Fernando de la Rúa y Carlos Chacho Alvarez-terminó en una gestión desastrosa. Conoce e interpreta bien el interior del país que quiere presencia en fórmulas presidenciales y que no salten a la primera magistratura desde el territorio bonaerense porque esto es demasiada ventaja para la provincia de Buenos Aires, que ya es la más rica de las 22 restantes del país más la Ciudad porteña. Finalmente, agrega que hacia 2007 se insinuará mucho más que ahora la tendencia de la sociedad argentina a despegarse del arribo casi fortuito del centroizquierda al gobierno. Pocas formas de izquierda, en Latinoamérica, tienen el aggiornamento de los socialismos tipo europeo que respetan la libre empresa y los mercados. En realidad, salvo Chile y Brasil hoy -aunque Lula da Silva tenga peligrosas tendencias hegemónicas en libertad de prensa- son izquierdas modernas en el continente. Las restantes son híbridos o centroizquierdapopulista, como la Argentina de Néstor Kirchner o la Venezuela de Hugo Chávez, que al exagerar el reparto no asientan ningún futuro, no se preocupan por las inversiones y, por ello, tienen 46% y 70% de la población, respectivamente, en el nivel de pobreza. Es algo inadmisible, sobre todo en el caso argentino, y si bien repartir para el momento sin bienestar para el futuro trae votos casi comprados por un cierto tiempo, a la larga agota el modelo porque la gente se da cuenta de lo efímero de su buen pasar, que no se reduce la pobreza, que no baja el desempleo, que se hace obsoleto el equipamiento industrial por falta de renovación, que la rentabilidad no se acumula en industriales o empresas de servicios capaces de crear fuentes de trabajo sino en el campo que ocupa poca mano de obra y que, con más ingresos, más se tecnifica y menos trabajo humano necesita, aunque eso sea lo normal y eficiente en agro. Como hasta algunas fábricas de maquinarias agrícolas han emigrado a Brasil y también de ese país vienen las principales pick-up, el buen momento de lo agropecuario nacional se vuelca poco hacia la población nativa. Eso sí, por las retenciones a la producción agropecuaria el gobierno logra altos ingresos fiscales pero está dicho: el gobierno Kirchner es de izquierda populista, o sea reparte para ganar votos y mantenerse políticamente, pero no baja impuestos --como podría hacer actualmente-para alentar la inversión privada, que es la única que crea riqueza real y nuevos puestos de trabajos con productividad y no burocracia estatal. Los piqueteros "blandos", tipo Luis D'Elía, no saben esto y se aferran a un esquema sin aplicación en el mundo, de extraer desde el Estado a los privados y ahogarlos para repartir. Y si es a través de caudillos piqueteros mejor, porque así ellos también se consolidan a la par de los políticos que gobiernan. Los sindicalistas conocen mejor esta situación pero mientras les mantengan la afiliación al sindicato único, estén exentos de control fiscal sobre su riqueza personal y sean capaces de influir sobre un gobierno para su beneficio, no se preocuparán por el negro futuro del país sin inversiones. Este modelo populista de izquierda funciona hoy así. Luce en la superficie, solamente, pero tiende a agotarse rápidamente. Los pueblos endulzados con artificios tardan más en razonar, pero finalmente lo hacen. Es ahí cuando aparecen en proyección las figuras capaces de manejar con razonabilidad los recursos económicos orientando desde el Estado. Allí apuntan hombres del interior, como Juan Carlos Romero o José Manuel de la Sota, que aún están lamiendo sus heridas de la última contienda electoral, o el mandatario santafesino Jorge Obeid, entre muchos más "sin Obelisco". En ese mismo sentido, el neuquino Sobisch se les adelanta en estos días en el lanzamiento porque no necesita cicatrizar pasados. Se descuenta que surgirán más figuras del interior. La revista "Tecla" le hizo al neuquino un interesante reportaje. Veamos algunos párrafos salientes.
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- En realidad he estado con gente de la provincia de Buenos Aires en otro tipo de reuniones, pero es la primera vez que hago un acto. Más que actos me gusta hacer reuniones en las que intercambio ideas con la gente, cuento mis experiencias, trato de ver la realidad, y a partir de ello ver los problemas que hay y las propuestas que se pueden construir.
- Había contacto con el gobierno nacional, porque cuando el gobierno se enoja no atiende. Yo no hice ninguna cuestión de esto y siempre dije que no me gusta victimizarme. Llamo por teléfono, si me atienden hablo y si no me atienden no hablo y sigo con mi función.
- Tenemos una relación respetuosa con visiones distintas. Yo no estoy de acuerdo con la re-reelección que él ha hecho en su provincia. (En Santa Cruz es indefinida.) De hecho, nosotros vamos a modificar la Constitución y en Neuquén no va a haber rereelección. No estoy de acuerdo con el manejo de los fondos que han hecho. En mi provincia yo los sigo invirtiendo y por eso hemos crecido. Tenemos visiones distintas en política, pero la relación personal es respetuosa y buena. Yo si lo critico lo hago siempre con mucho respeto.
- Muchos políticos que yo vi de la mano de Menem lo denostaron y le sacaron el cuerpo. Yo cuando soy amigo de alguien soy amigo.
- No, en absoluto. Yo estuve hace dos semanas en Chile y me reuní con Menem a cenar. Y no lo escondí. Lo hice en un restaurante público, lo di a conocer a la prensa. Si a mí mañana me tuvieran que juzgar por mi amistad con Menem estaríamos equivocados en términos políticos. Y por otro lado quiero recordar que a Menem lo votó 25 por ciento de la población.
- Sí. No tanto como con Menem. Lo apoyé en su campaña presidencial. Yo siempre he votado a un peronista. Nunca llegué a intimar como con otros dirigentes.
- ¿Por qué elige estos actos cuando hoy no es una medida la cantidad de gente que va a un acto?
- Porque me permite tomar contacto con la realidad. Y por otro lado porque estoy convencido de que si bien es cierto que la televisión y los medios de comunicación son masivos, de alguna manera por ahí no se alcanza a reflejar la verdadera dimensión que puede tener un político interiormente. En cambio, en el acto todo es mucho más espontáneo.
•Ventajas
- ¿Su aspiración presidencial es un trabajo que requiere arrancar con tanto tiempo?
- Sí. Pero al mismo tiempo a mí me enriquece y me permite, cuando gobierno, hacerlo con ventajas comparativas respecto de muchos otros gobernantes. A veces me preguntan dónde radica el éxito del gobierno de la provincia de Neuquén. El éxito radica en esto. Para que tengan una idea, cuando arranqué mi segundo mandato después de cuatro años muy exitosos, hice cien mil encuestas casa por casa preguntándole a la gente qué problema tenía. Leímos las respuestas, sacamos los problemas más importantes y volvimos a tocar el timbre para que opinaran de lo más importante; de esas opiniones hicimos un diagnóstico y fijamos prioridades. En seis meses llevo recorrida la provincia prácticamente en su totalidad.
- Pero esa metodología no la va a poder utilizar si es presidente de la Nación.
- Sí la voy a poder usar. Naturalmente, no voy a recorrer los barrios, pero voy a recorrer las provincias, voy a tener en la cabeza la problemática general.
- ¿Ese fue el trabajo que hizo Menem antes del '89, que recorría pueblo por pueblo?
- Yo diría que el esquema de Menem es el esquema que en alguna época tenía el peronismo. El lo volvió a ratificar en la campaña política, porque nosotros hemos copiado toda la estructura política. Nosotros nacimos como consecuencia de que el peronismo estaba proscripto, de manera que en mi provincia el dirigente exitoso en términos políticos no se entiende si no está en la calle. Menem, en un momento de la historia argentina, visualizó con mucha claridad que el contacto personal daba un rédito adicional al discurso.
- Hay quienes dicen que usted es el sucesor de Menem, ¿es así?
- Yo tengo una gran amistad con Menem. A mí me resulta, por ahí, difícil hablar en términos políticos de Menem porque hemos construido un afecto personal. Hoy yo vengo a llenar un espacio que está vacío en la política argentina.
- ¿Y esto se puede lograr por afuera de la estructura del PJ?
-Sí, sí. Yo estoy convencido de que ese espacio lo voy a ocupar yo, porque estoy pensando lo que está pensando la mayoría silenciosa de la gente.
- ¿Va a ser con partido propio, con alianzas?
- Yo he formado un partido propio, que se llama Movimiento, que es un partido abierto, donde hay un espacio para distintas expresiones.
-Hay realidades distintas, pero la provincia de Buenos Aires tiene mucho peso en los resultados de las elecciones presidenciales.
- Lo que pasa en la provincia de Buenos Aires es lo que determinó que la gente comience a descreer en los dos grandes partidos.
La provincia de Buenos Aires, la Capital Federal, Santa Fe y Córdoba definen el presidente de la República, y el resto miramos. Pero eso, que fue una solución para los grandes partidos, terminó siendo algo negativo para los intereses del país. Cuando se acuerda el pacto de Olivos, que le permite a Menem la reelección, a cambio de eso el Senado cambia su estructura, pasa a tres miembros por provincia y son elegidos por voto directo, con lo cual los senadores dejan de representar los intereses del partido gobernante. Esto lo que hace es lesionar al peronismo, porque de alguna manera puede elegirse a senadores que no tengan el mismo pensamiento del gobernador, y eso no es bueno.
- ¿Cómo se hace para que no ocurra lo de la última elección, que Kirchner ganó con una estructura política prestada?
- Precisamente hay que trabajar con tiempo, que es lo que estoy haciendo. No voy a tener una estructura prestada, voy a tener peso político propio, y si mañana me tuviera que sentar con un dirigente a discutir y diseñar acuerdos para una mejor gobernabilidad lo haría desde esa situación de peso político propio, y desde un conocimiento muy fuerte de la población de la Argentina.
• Piqueteros
- ¿Cómo se resolverían casos como el de la inseguridad o el de los piqueteros?
- Hay que tomar posiciones en ese sentido y plantearlas. En Neuquén no tenemos más piqueteros y es la provincia en la que nacieron, porque Felipe Sapag, el ex gobernador, se equivocó y sacó la planta de fertilizantes de la provincia, por lo que el pueblo se lanzó a la calle. Después, los que manejaban los piquetes negociaron y no el pueblo verdadero, por eso nacieron los piqueteros. Nosotros construimos acciones muy concretas. Primero acciones directas para paliar la crisis, y al mismo tiempo apuntamos a lo que nosotros entendemos es la solución al problema de los piqueteros, que es la fuente de trabajo genuino. Así se sabe quién trabaja de piquetero y quién verdaderamente sale a la calle porque necesita trabajo. Y bajamos la desocupación de 22 por ciento a 7,7.
- ¿En cuánto tiempo?
- En cuatro años. Primero bajamos a 18, después a 14 y el último envión fue el más fuerte.
- Hoy se debate mucho si está bien que los piqueteros estén en la calle, ¿si usted fuerael presidente qué actitud tomaría?
- La primera actitud que hay que tomar es que no se debe legitimar lo ilegítimo.
- Por las cosas que dice Castells, su señora y demás y que nunca pasa nada, ¿se percibe que la Justicia también recibe señales políticas?
- Si alguien dice «yo me paso a la Justicia por tal lado», los jueces tienen que iniciar las acciones legales que correspondan. Ella tiene que pensar que hay políticos que lo pensamos así y que lo decimos públicamente.Yo no tengo nada contra la señora de Castells, pero me parece que lo que dijo es un agravio.
- ¿Usted no dialogaría con los piqueteros?
- En la medida en que estén fuera del marco de la ley no.
- ¿Con D'Elía hubiera dialogado después de lo que pasó en la comisaría?
- No, en absoluto. El mensaje que le está mandando a la sociedad es que si vos cortás una calle, insultás y tomás una comisaría te reciben; y si vos sos un hombre pacífico, te levantás a trabajar todos los días y no gritás y no insultás y no agredís no tenés acceso a la Casa de Gobierno.
- El Presidente recibió a un conductor cumbiantero de la televisión y no a la número uno de Hewlett Packard...
- Estas son las cosas que pasan cuando uno no tiene un plan que apunte al desarrollo. Entonces, se ve superado por las cuestiones.
- Respecto del FMI, ¿cree que Kirchner tiene un doble discurso?
- En realidad aquí se le ha pagado al Fondo y no se les ha pagado a los ahorristas argentinos. Y no se ha explicado debidamente que quienes pusieron la plata en las AFJP son argentinos, y que pensaron en algún momento que la seguridad jurídica de nuestro país les iba a garantizar una vejez digna. Hoy estamos tratando a esa gente como si fueran delincuentes. Yo tengo una ley de coparticipación con los municipios que me gustaría que alguna vez sea la misma que la Nación aplique a las provincias, y yo le informo a la comunidad cuánto le transfiero a cada intendente, para que todo el mundo sepa cómo se reparte el dinero.
- El gobierno nacional también parece ceder a los pedidos del Fondo, como la Ley de Responsabilidad Fiscal...
- Es una ley injusta. Nuestros legisladores votaron en contra y es muy probable que yo no la firme. No por inconvenientes, porque tengo mi provincia muy ordenada, pero estoy en desacuerdo con que se les imponga esto a las provincias.
- Y aún no se discutió la coparticipación.
- Claro. Aparte esta ley es ilógica porque no se discute la coparticipación y se discute una Ley de Responsabilidad Fiscal sobre un elemento intangible. ¿Qué pasa si sigue creciendo la recaudación, o qué pasa si la recaudación baja? ¿Cómo les hacen cumplir la Ley de Responsabilidad Fiscal a las provincias más pobres si el gran porcentaje de dinero llega del gobierno nacional?




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