18 de diciembre 2003 - 00:00

Canicoba no duda de la declaración del arrepentido

El juez Rodolfo Canicoba Corral le dio valor agregado a la declaración del arrepentido-Mario Pontaquarto al considerar que la confesión «prueba el delito» en la causa en que se investiga si existieron sobornos en el Senado para apoyar la ley de reforma laboral.

Los dichos pusieron al juez al borde de quebrar el «secreto de sumario». Fue una expresión recurrente y coincidente que supo utilizar otro juez en la investigación de las coimas en el Senado. Se rememoraron los tiempos en que Carlos Liporaci gustaba de mostrarse en las escalinatas de los tribunales de Comodoro Py y con tono grave afirmaba: «Hay indicios serios y concordantes para pensar que hubo coimas». Después dictó la falta de mérito.

Pero sucede que ahora, en el juzgado de Canicoba Corral y en la fiscalía de Eduardo Freiler y Federico Delgado, hay cierta euforia porque las descripciones que realizó Pontaquarto siguiendo la «ruta del dinero» desde la SIDE, el Congreso y la casa del ex senador Emilio Cantarero «coinciden en 99,99% con su declaración».

«Pontaquarto sabía con exactitud que la bóveda de la SIDE no estaba en el quinto piso, sino en el octavo, y hasta anticipó que al abrirse se escucharía un ruido muy característico parecido a una onomatopeya»,
especificaron los investigadores.

Algo que también reafirmó la Oficina Anticorrupción. Fue una manera de mostrar el desacuerdo con la interpretación realizada por el juez federal Norberto Oyarbide -encargado de recibir la primera declaración de Pontaquarto-, quien marcó que el arrepentido había incurrido en contradicciones en los dichos.

Aunque se reconoce que el ex secretario de Cámara no es un testigo privilegiado (hace tres años declaró que no sabía nada de los sobornos en el Senado), la declaración del viernes y la lista de los supuestos senadores «comprados» convirtieron al «arrepentido» en un testigo de peso, que no pudo ser opacado por la declaración de Martín Fraga Mancini, negando una operación de este tipo.

•Pericias

Sin embargo, el futuro de toda la investigación depende casi en exclusiva de las pericias escopométricas que deben realizarse sobre el amarillento papel en donde fueron asentados los nombres de los senadores y los montos que se pagaron para obtener la aprobación de la reforma laboral.

En el papel,
que lleva una firma que se sospecha podría ser del ex senador Emilio Cantarero, se consignan los nombres de ocho senadores, los apodos y los montos que habría cobrado cada uno, que en total suman 1 millón de pesos, a pesar de que el «arrepentido» admitió haber retirado de la SIDE 5 millones.

De ese estudio se tendrán con certeza científica la autoría de las cifras que aparecen en manuscrito a un costado de la lista en la que figura
«Choclo» (Augusto Alasino) 300 mil; «Beto» (Alberto Tell) 200 mil; Remo (Costanzo) 200 mil; Hugo Saguer, 100 mil; Julio San Millán, 100 mil; «Beatriz» (Raijer) 50 mil; Carlos de la Rosa (50 mil); José Luis Gioja (sin monto). Saguer se unió ayer al pelotón que niega cualquier relación con este caso.

También servirá para determinar la autenticidad de un papel con membrete de la Cámara de Senadores y la data del mismo, además de comprobar el tiempo de confección de escritura en computadora y en lápiz.

Se especula que ese estudio demoraría una semana, y que podría recaer en Gendarmería Nacional, considerada uno de los más calificados para este tipo de peritajes. A partir de ese momento, el juzgado estaría en condiciones de tomar las medidas más fuertes.
Fernando de la Rúa sería uno de los últimos en ser llamados a declarar.

«Ahora no hay apuro, con los elementos de prueba que tenemos en manos estamos en condiciones de esperar lo suficiente»,
dijeron los investigadores.

Quien podría ampliar su declaración indagatoria es
Pontaquarto (podría ser hoy o mañana, quieren profundizar el interrogatorio, en especial sobre el pago de coimas y que el dinero salió de la SIDE). Desde la revista «TXT» el arrepentido contraatacó y volvió a ratificar que estuvo varias veces con el ex presidente De la Rúa y que existe una foto en la que se lo ve con Genoud y el ex jefe de Estado.

Con su padrino político no tuvo piedad:
«Lo que sé es que cobró... Estoy dispuesto a un careo con Genoud», respondió ante la los dichos del ex senador, que sostuvo que era poco creíble que fuera a cobrar por una ley que él mismo impulsaba.

Estas son algunas de las cuestiones que inclinan a los jueces y fiscales a creer que los dichos de Pontaquarto esta vez son veraces.

Por eso sorprendió ayer
Canicoba Corral cuando afirmó: «La declaración de esta persona (Pontaquarto) prueba el delito porque es una confesión y todo lo que arroje prueba en ese sentido lo vamos a arrimar a la investigación».

El juez de la causa, que salió de punto muerto el pasado viernes cuando el «arrepentido» reveló detalles de la forma en que se distribuyó el dinero de los sobornos, anticipó que pedirá a la Cámara Federal que habilite la feria judicial de enero para avanzar en la investigación.

No escapa a la investigación judicial la presión del gobierno, que ha puesto sobre este caso esencial atención y día por medio ocupa al ministro
Aníbal Fernández para reiterar que el gobierno «está dispuesto a seguir el caso de verdad, hasta las últimas consecuencias».

El juzgado analizaba ayer citar como testigo al senador y ex jefe de Gabinete Rodolfo Terragno, quien denunció que debía investigarse una transferencia de dinero a la SIDE de 30 millones de pesos que había sido autorizada por un decreto secreto del ex presidente Fernando de la Rúa.

El juez podría disponer a partir de la semana próxima el interrogatorio de varios ex senadores imputados en la investigación, y no se descarta que vuelvan a tener vigencia las indagatorias que ya estaban ordenadas y que fueron dejadas sin efecto por el entonces juez
Gabriel Cavallo, luego de que la Cámara Federal dictó la falta de mérito a los imputados.

En ese grupo estaban el ex ministro de
Trabajo-Alberto Flamarique, el ex titular de la SIDE Fernando de Santibañes y el ex senador José Genoud, quienes estaban imputados, pero que nunca fueron indagados.

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