12 de mayo 2005 - 00:00

Capital: ¿candidaturas pensando en acefalía?

Aníbal Ibarra
Aníbal Ibarra
La elección de octubre en la Capital Federal cuenta con un plus para oficialistas y opositores, en los cargos que corresponden a las representaciones locales. Todos miran Cromañón, y aunque el gobierno no admite que corran tiempos de acefalía, la situación que generó esa tragedia puso en debate algunas cuestiones: hay momentos en que gobernar sin partido y sin legisladores deja de ser un mérito, tal como le admiran muchos a Aníbal Ibarra. Esa situación provocó que en momentos de debilidad y gran tensión se notaran esas faltas, como cuando el pedido de interpelación -si bien no alcanzó a ser sancionado- fue aprobado por 37 de los 40 legisladores que se requerían. Tampoco tuvo Ibarra gran defensa en el recinto cuando su concurrencia espontánea se transformó finalmente en interpelación.

Lo que más inquieta hoy a los kirchneristas sobre esos recuerdos es, sin embargo, haber transitado por momentos en los que consideró la posibilidad de una renuncia del jefe y del vicejefe de la comuna. Si esa situación se repitiera hoy, es decir, si existiera la posibilidad de una renuncia de Ibarra y también de Jorge Telerman, es el vicepresidente primero de la Legislatura el que asume en sus lugares. Así lo marca la ley, y la realidad hace que la falta de legisladores propios haya dejado en manos de la oposición la conducción de la línea sucesoria, la vicepresidencia de la Legislatura que ejerce el peronista-macrista Santiago de Estrada.

De haber ocurrido esa delegación, los diputados habrían tenido que elegir entre ellos un jefe de Gobierno temporario y llamar a elecciones de uno nuevo. La ley especifica que esa elección se hace junto con la más próxima programada. De ese modo, la convocatoria sería para octubre próximo.

Pasadas esas elecciones, en cambio, quien asumiera en forma interina el mandato podría pasar dos años gobernando la Capital Federal, aunque ningún vecino lo hubiera votado para ello, sino por elección de los diputados. En la actualidad, con mayoría opositora en el recinto, el suplente habría surgido de esa tropa y no del oficialismo.

• Implicancias

Por las dudas, la paradoja corre en los pasillos donde se urden las listas de candidatos adherentes a Néstor Kirchner, por estos días.

Consagrarse como vicepresidente legislativo tiene así otras implicancias para los postulantes que aspiran a ocupar el primer lugar en las boletas electorales, como garantía de sentarse en ese sillón principal. El kirchnerismo parece decidido a dar ese puesto, después de octubre, al actual vicepresidente segundo,
Miguel Talento, pero todo puede cambiar si el gobierno, de la mano del titular del PJ Capital y jefe de Gabinete, Alberto Fernández, no propone un primer candidato a legislador porteño que acuñe la promesa de sustituir a De Estrada durante 2006.

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