29 de abril 2008 - 00:00

Carrió obliga a Macri a que hable del juego

Hasta ahora, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, no ha pronunciado palabra sobre las ganancias de los juegos de azar que se realizan en la Ciudad de Buenos Aires, pero que el distrito comparte con Nación a través de Lotería. La oposición reaccionó a ese silencio y logró incluir como preferencia, para la sesión del 8 de mayo próximo, el tratamiento de tres pedidos de informes, duros contra el Ejecutivo.

La situación que mantiene la Ciudad con respecto a las ganancias del juego se contrapone con el mandato de la Constitución porteña, que le impone el control de la actividad. Macri no emitió siquiera vocablo alguno cuando Néstor Kirchner, antes de dejar la presidencia, extendió por decreto la concesión al Hipódromo de Palermo, y alentó la expansión de las máquinas tragamonedas.

La Ciudad mantiene un convenio con Lotería Nacional, suscripto en tiempos de Aníbal Ibarra, que le deja al organismo el control «exclusivo» de los juegos a cambio de una porción escalonada del producido de las apuestas para el distrito porteño, que actualmente sería de 50%.

Ese convenio se terminó el año pasado, pero como ninguna de las partes -ni el Gobierno de la Ciudad ni el nacional- recurrió sus cláusulas, el documento quedó prorrogado automáticamente por cuatro años.

Ahora se habla de la confección de un nuevo acuerdo, entre Lotería Nacional y el Instituto del Juego de la Ciudad que le daría a la Capital Federal más dinero del que actualmente recibe ($ 100 millones entre 2006 y el primer semestre de 2007).

Macri ya le ha indicado a las autoridades del Instituto del Juego porteño que «procuren más dinero para la Ciudad», pero ese nuevo pacto sería a cambio de dejar más tiempo la explotación de la actividad en manos de Lotería Nacional. Se habla de 8 a 12 años más, cuando al inicio de la gestión Macri circuló que el trato se haría por 20 años, pero la sola mención de ese lapso aplazó que llegara a la Legislatura la propuesta.

Los pedidos de informes, que en la Ciudad son de obligatoria respuesta por parte del Ejecutivo, consideran que Macri debe aclarar desde las concesiones de las salas de Bingo hasta las medidas del Gobierno porteño en función del decreto de Kirchner. El más duro de los proyectos lo realizó la Coalición Cívica y fue uno de los temas con que Elisa Carrió mortificó a la vicejefa porteña, Gabriela Michetti, en un programa de TV la semana pasada. Otra de las iniciativas fue firmada por la izquierda, el socialismo, independientes y también por diputados de la Coalición, mientras que la tercera es del bloque de Ibarra y se refiere especialmente a un decreto de Jorge Telerman. Ese ex jefe porteño le dio un permiso de uso precario al Hipódromo Argentino de Palermo SA, de una fracción de terreno para «el uso para el estacionamiento de vehículos, de la denominada Playa Gigena», en Av. Dorrego, Coronel Marcelino E. Freyre, avenida Del Libertador y vías del Ferrocarril Gral. Bartolomé Mitre, «durante el plazo en que esa empresa continúe operando el Hipódromo Argentino».

Telerman fundó la medida en el convenio suscripto por Ibarra, que rige actualmente y que establece «mantener la exclusividad de Lotería en la explotación, comercialización y fiscalización de los juegos de azar, destreza y apuestas mutuas que ésta viene desarrollando en el ámbito local hasta la fecha». Y también señala que «sólo podrán habilitarse nuevos juegos o explotaciones con la conformidad» del Instituto y de Lotería, entre otras cláusulas que dejan el control total de las apuestas en manos del gobierno nacional, incluidas las ruletas flotantes.

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