Raúl Castells mostró ayer mayor debilidad corporal y dijo padecer dolores musculares, aunque se recuperó de un pico de presión que sufrió el domingo, según el parte médico difundido por los directivos del Hospital Perrando, donde está internado desde hace 11 días, mientras continúa con su huelga de hambre. «Se mantiene lúcido, con presión arterial normal, aunque en descenso respecto de los valores habituales. El paciente manifestó una acentuación en la sensación de debilidad al incorporarse en la cama y también refirió dolores musculares en piernas y brazos», indicaron los médicos que asisten al detenido activista piquetero.
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Se detalló, además, que la frecuencia cardíaca de Castells «está en el límite inferior de lo normal» y que ya «no presentó episodios de diarrea ni dolores abdominales», como los que lo afectaron. El parte médico, firmado por la directora del Hospital Perrando, Graciela Beatriz Serfaty, destaca que el líder piquetero del MIJD «ingirió líquidos a voluntad y orinó un volumen estimado en 450 centímetros cúbicos», lo que pone en evidencia un funcionamiento renal limitado en el paciente. «Las indicaciones médicas se mantienen con control de signos vitales, líquidos, exámenes clínicos y observación permanente, y cuando el paciente lo permita, se efectuarán los análisis completos necesarios», dice el informe.
Consultado Jorge Belzor Miño, uno de los médicos personales de Castells, señaló que lo más preocupante es el funcionamiento renal de su organismo, ya que «a pesar de la ingesta de líquidos, el riñón no funciona normalmente».
En diálogo radial, Castells insistió en que las cárceles «se están llenando de presos políticos» y volvió a definirse como un «rehén» porque -dijo-piensa «diferente al gobierno de turno». «No quiero hablar mucho de mi salud; estoy en 29 días de huelga de hambre. Quiero vivir porque amo la vida, pero comprenda que a los 50 años me quieren tener de rehén desde hace una década», expresó Castells.
El domingo, Castells fue trasladado a una sala común del Hospital Perrando para continuar con la internación que dispuso la Justicia, a raíz de la huelga de hambre que cumple desde hace veinticinco días y que le provocó picos de presión. Castells presentó «un registro de presión elevada que cedió en forma espontánea» aunque mostró trastornos gastrointestinales y «dolores abdominales de tipo cólico» que fueron tratados con medicación.
El piquetero cumple hoy 11 días de internación, que dispusola fiscal Mercedes Riera, y hasta el sábado último estuvo alojado en una habitación de la Sala de Guardias y Emergencias del Hospital Perrando, de Resistencia, Chaco.
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