«Se portó de mil amores.» Así definió el juez Eduardo Moumdjian la conducta de Cecilia Felgueras, quien ayer debutó en Tribunales. La vicejefa de Gobierno fue indagada por la contratación directa de proveedores de comida que realizó cuando era secretaria de Promoción Social de la intendencia porteña (gestión Fernando de la Rúa). Pero el juez no fue más allá de esa caracterización, casi sentimental, sobre las justificaciones de la funcionaria para explicar su conducta.
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La ex interventora del PAMI y segunda actual de Aníbal Ibarra tampoco se prodigó con la prensa, como hace habitualmente. Ayer, llegó a Tribunales a las 7, aprovechando que se había informado que visitaría el palacio a las 9. Ingresó por una puerta lateral, estuvo declarando tres horas y, al momento de marcharse, eligió también una salida poco convencional: la de la calle Tucumán. Huyendo de reporteros y fotógrafos, Felgueras se fue de los juzgados rodeada de guardaespaldas.
La funcionaria está acusada por un prestador de la comuna (que quedó excluido de un servicio) por, presuntamente, haber malversado fondos públicos, haber favorecido a empresas en las licitaciones y de no haber cumplido con los deberes de funcionaria público.
La presentación de ayer en Tribunales es un tema del que la funcionaria prefiere, lógicamente, no hablar. Lo mismo que del encono de Aníbal Ibarra por haber dejado la ciudad en medio de una catástrofe para viajar a la cumbre de Davos. Mal momento para Felgueras que, con toda lógica, advierte que no le gustaría ser candidata a senadora.
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