22 de diciembre 2004 - 00:00

Cede Ibarra a alianza para 2005 con Kirchner

Néstor Kirchner se reunió con el jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, y con el intendente de la ciudad de Córdoba, Luis Juez, y les dijo que armaran listas conjuntas en 2005.
Néstor Kirchner se reunió con el jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, y con el intendente de la ciudad de Córdoba, Luis Juez, y les dijo que armaran listas conjuntas en 2005.
"Con lo bien que va a ir la economía, el año que viene ganamos con el Pato Donald." La frase se la atribuyen a Néstor Kirchner cuando habla de las elecciones del año próximo en la Capital Federal. El Presidente se lo ha expresado incluso así a Rafael Bielsa, cuando el canciller se mostró preocupado porque la difusión de su nombre, como candidato a diputado nacional por el distrito porteño, le pudiera esmerilar la gestión internacional. La idea es que los votos surjan a favor del Gobierno y en ese caso, no importará quien fuera el candidato.

Se lo dijo el lunes a la noche a Aníbal Ibarra y al intendente de Córdoba Luis Juez, los dos exponentes de la devaluada transversalidad que quiere Kirchner que lo apoye.
En esa reunión también estuvo el más interesado del Gobierno en la política de la Capital Federal, Alberto Fernández, quien atiende la cuestión con pretensiones para el 2007.

Kirchner
les dio pista a los intendentes para que logren un armado que se sumará a las boletas electorales de las dos ciudades.

Ibarra
festejó la tenida, fundamentalmente dos cosas: que el Presidente le halague el acto que hizo en el teatro Coliseo, del llamado «lanzamiento nacional» del ibarrismo y que pueda suspirar porque los candidatos pasarán por la selección de Kirchner y no tendrá que inventar nombres que no tiene para fortalecer esa lista que ganará con el Pato Donald. El jefe de gobierno sabe de esas bondades. Le sucedió en la pasada elección cuando puso en juego su cargo y perdió en primera vuelta a manos de Macri. El impulso del Gobierno para su candidatura y revertir el fracaso resultó vital, aunque Ibarra asegure que fue sólo su mérito.

• Oferta

Ahora las discusiones en el seno del ibarrismo vienen justamente por saber qué se le ofertará a Kirchner como ese «armado» de una suerte de oposición controlada, que requiere el Gobierno para no contar sólo con el apoyo del peronismo. A propósito, Ibarra deberá tragar saliva cuando el acuerdo le llegue con peronismo incluido, aunque diga como ayer, que no se alía con el PJ Capital que «es otra cosa». Ese PJ porteño, como sello, reforzó las listas macristas y le dejó al rival de Ibarra diputados y legisladores que siguen en su línea.

En los debates de pocos que mantiene el ibarrismo (los animan su jefe de gabinete Raúl Fernández y la hermana Vilma Ibarra, entre los más notorios) corre por éstos días con más fuerza la idea de sepultar definitivamente al Frente Grande. «¿Para qué recuperar una sigla cuya identidad está perjudicada?», dicen. Responden que en definitiva el Frente Grande, como imagen tiene a quien fuera su líder, Carlos Chacho Alvarez, convertido en cronista dominical de un matutino y al segundo de aquel, Darío Alessandro, flamante embajador en Cuba.

Quiere el ibarrismo así inventar una fuerza nueva, un partido que lograría fácilmente avales ante la Justicia Electoral con apenas las firmas de los funcionarios porteños.

• Franquicias

¿Candidato? La lista de los que aspiran a una bendición de Ibarra es larga, pero son pocos en los que Ibarra se fija. Jorge Telerman, Roberto Feletti y su hermana Vilma Ibarra tienen aspiraciones para suceder en el cargo al jefe de gobierno, pero coinciden en no querer presentarse a diputados nacionales en 2005. La que tiene excusa es solo la senadora, quien tiene mandato hasta 2007. Los otros funcionarios aprecian que la gestión les dará más brillo que una banca en Diputados. Después anotan a la legisladora porteña Laura Moresi, al funcionario Juan Manuel Abal Medina, a un allegado a Raúl Fernández como Luis Véspoli y varios más que quizá lleguen a una preselección. Lo cierto es que el Gobierno también tiene varias porciones de demandantes y para satisfacer a todas se otorgarían franquicias en las listas de candidatos a legisladores porteños, como sucedió en 2003 cuando por el apoyo del Presidente a Ibarra, esto permitió que se colgara de su boleta la lista de Miguel Bonasso, entre otras.

«El presidente expresó un reconocimiento por el espacio político que estamos conformando y remarcó que ésta es la manera de construir, sin sectarismos, buscando romper barreras en los diferentes partidos políticos y participando desde un lugar independiente»,
aseguró ayer Ibarra.

Dijo además que esa
«construcción» no tiene nada que ver con ser «la pata de ningún partido político ni de un gobierno», pero que estará «comprometido con su éxito».

Ibarra
confió además que en la reunión coincidieron en que se deben armar las futuras listas «con los mejores candidatos», pero que «no se habló de nombres».

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