10 de septiembre 2007 - 00:00

Cerró listas la oligarquía política con transacciones

La historia recordará el cierre de listas a candidaturas nacionales de ayer a la madrugada como un festival del chupamedismo, la transa política, el pago de favores, la colocación de amigos, parientes, parientas, entenados y otros allegados en las listas a legisladores para los cargos que se disputarán el 28 de octubre. La corporación política funciona como una oligarquía cuya voluntad de poder no tiene restricción legal alguna; no hay leyes que la obliguen a hacer internas o a buscar alguna forma de participación ciudadana en la confección de candidaturas. El reparto de cargos se hizo en despachos oficiales en donde se premiaron favores pasados o manías personales. En la provincia de Buenos Aires, el kirchnerismo premió a piqueteros y a quien acusó a Juan Perón de crear la Triple A (le dio a la hija de Oscar Bidegain el puesto más alto en la lista de diputados) y relegó al PJ en beneficio de los aliados radicales y socialistas. Pero también en madrigueras de la oposición hubo pagos y recompensas. En listas del macrismo lidera el hijo de un directivo de un diario porteño y la hija de un empresario de la industria papelera y gran contribuyente a las campañas del jefe de Gobierno electo en Capital Federal.

De arriba a abajo y de izquierda a derecha: Felipe Solá, Daniel Katz, Carlos Melconian, Vilma Ibarra, José María Díaz Bancalari y Jorge Rivas.
De arriba a abajo y de izquierda a derecha: Felipe Solá, Daniel Katz, Carlos Melconian, Vilma Ibarra, José María Díaz Bancalari y Jorge Rivas.
¿Cuánto «vale» el felipismo?¿Más o menos que una fracción del PS bonaerense? ¿Qué «precio» tiene el PJ bonaerense? ¿Lo mismo que los radicales K? Un manual del kirchnerismo, si existiese, aportaría algún indicio sobre esos interrogantes en el método Kirchner.

Pero, por ahora, sólo sirve como parámetro la lista de diputados nacionales por Buenos Aires, que el patagónico digitó el sábado desde la quinta de Olivos. Al desmenuzar esa boleta, en los primeros 20 lugares -los que se consideran «a salir»- se logra una aproximación.

Hay ocho claves para leer esa papeleta que irá pegada de la de Cristina de Kirchner y seguida por la de Daniel Scioli gobernador. Es el núcleo duro que le aportará, se estima, 20 o 22 bancas al oficialismo para el segundo mandato K; de la dama, claro.

1- El PJ bonaerense, el que ordena José María Díaz Bancalari, que se alineó detrás de Kirchner luego del golpe de 2005, «apenas» -o demasiado- colocó 4 «propios» en la tira oficial. Bancalari (4°), Graciela Giannettasio (6°), Graciela Camaño (8°) y Jorge Landau (13°). En el peaje, haciendo señas, quedó Alfredo Atanasof, que aseguraba contar con la palabra presidencial de que renovaría su banca. Tampoco llegó Oscar Rodríguez. El caso Aníbal Fernández parece seguir otra lógica: quedó en la puerta, con la birome en la mano, pero ahora lo promocionan como ministro de Trabajo en la era Cristina.

2- La relación 4/20 quizá no sería cuestionada por los pejotistas si, en la misma proporción, la Casa Rosada no les hubiese pagado a los radicales K que ordenan Daniel Katz y Gustavo Posse. El marplatense quedó segundo (la Justicia lo mudará al tercer lugar), mientras que Norberto Erro queda 7°, Silvia Vásquez está 15ª y Gustavo «Tato» Serebrinsky, 17°.

3- Para entender la balanza K y sus parámetros, también hay que seguir el caso del felipismo: Solá computaba 4 bancas a salir pero sólo se quedó con dos. La suya, como cabeza de lista, y la de Florencio Randazzo, su operador, que se ubicó quinto. En la zaranda quedaron Eduardo «Lalo» Di Rocco y Raúl Rivara. Alguien se tentará en contar como F a Adriana Puiggrós, ministra de Educación bonaerense, pero se equivocará: con Puiggrós «cobra» el Frente Grande de Eduardo Sigal.

4- Con similar colecta, pero más lejos de la cima, el Partido Socialista (PS) bonaerense también se quedó con dos futuras bancas: Jorge Rivas, vicejefe de Gabinete, firmó en el noveno escalón, mientras que Ariel Basteiro lo hizo en el 20°. Apenas más atrás, Oscar González se paró en el 22°. Si, como se especula, Daniel Katz sólo está en la lista por «pedido de Kirchner», pero no irá al Congresosino a un ministerio, González queda en la puerta de Diputados.

5- La era de la Concertación, además de emparejar a sectores que no se asumen como parejos, adopta el modelo Carrió en la presencia, masiva, de mujeres. Cuentas: en los primeros quince renglones, hay 7 mujeres, casi 50%, bastante por encima del cupo femenino que impone la ley. «Las mujeres limpian la lista», dicen los operadores kirchneristas para explicar el giro feminista donde, afirman, poco incidió -al menos en persona- Cristina de Kirchner. Hay excepciones: María Laura Leguizamón volvió a sus orígenes y será 10ª no sólo por la «custodia» de Alberto Fernández, sino porque es casi una dama de compañía de la primera dama.

6- El tono setentista se reflejaen la boleta: a Gloria Bidegain -hija del ex gobernador que renunció en el 74 luego del «ataque» del ERP en Azul, acusado de ser permisivo con la guerrilla- se suman Adela Segarra, ex detenida, que conoció a Cristina de Kirchner en los 70 -se reencontró con ella en la apertura de la ESMA-, y Victoria Donda, nieta restituida. Vueltas de la historia, Segarra conoció a Hilda Pérez, madre de Donda, que permanece desaparecida.

7- Aunque los movimientos sociales querrán, con derecho, computar a Bidegain, Segarra -ligadas al Movimiento Evita- y Donda -de Libres del Sur-, lo cierto es que esas tres figuras aparecen con otro imán para los Kirchner. A Bidegain se la menciona como «amiga» de Kirchner, a Segarra se la vincula con Cristina y a Donda la sugirió Estela de Carlotto y sobre la hora el propio Kirchner la subió del 21° al 18°. Otro delegado de los territoriales será Ariel Passini, de Militancia Social, que quedó 19°.

8- Fue mínima, como se preveía -Moyano lo sabía desde la semana pasada-, la presencia sindical. Apenas Octavio Argüello, diputado provincial que integró la boleta de Rico en 2003, dirigente de Camioneros. Otro dipusindical es Juan Carlos Sluga, de los municipales enfrentados con Atanasof.

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