9 de agosto 2007 - 00:00

CGT: Moyano suma socios para lanzar su reelección

Hugo Moyano
Hugo Moyano
Son días extraños en el planeta Moyano. El expediente-CTA dinamitó la calma supuesta, superficial, por la que navegaba la CGT luego del temporal de San Vicente y detonó una andanada de movimientos bruscos: conspiraciones, maniobras cruzadas, pulseadas y sociedades curiosas.

Ayer, el camionero festejó en la intimidad de su núcleo sindical los once años del debut del Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA), pilar de su carrera gremial que desembocó en el Moyano actual: jefe de la CGT con diálogo privilegiado con Néstor Kirchner.

En ronda amigable, con fieles de siempre -algunos ya no están- y otros recientes, el camionero miró hacia atrás y empezó a sondear sus chances para, llegado el momento, buscar un segundo mandato al frente de la CGT. El actual se agota a mediados de 2008.

Hasta ahora, Moyano se confesaba diciendo que prefería no continuar en 2008 y hasta repartía argumentos sólidos: «Lo que viene es más complicado. El ciclo comienza a cambiar». El pronóstico es compartido por otros jerarcas sindicales, incluso por no moyanistas.

Pero las tentaciones mandan. Moyano habilitó que un grupo de dirigentes de su cercanía comience a agitar la hipótesis de su reelección el año próximo y, con ese objetivo, aunque se arguyan otros, el camionero comenzó a cerrar distintas alianzas curiosas.

Una versión, con modus operandi sindical, del remanido «operativo clamor». El de Moyano estuvo programado para que comience a circular formalmente ayer -en una cumbre del moyanismo en Cañuelas- pero se prorrogó, en principio, para la semana próxima. No es un dato menor: el encuentro de Cañuelas sería en un camping del gremio de SMATA, que comanda José Rodríguez, sin duda la alianza más poderosa -y más llamativa- que el camionero selló en los últimos tiempos en los que, en rigor, perdió socios.

De hecho, con la caída de Juan Manuel Palacios, y la entronización de Roberto Fernández en la UTA, el gremio «alter ego» de Camioneros tomó distancia del jefe de la CGT. «La UTA soy yo: 'el Bocha' no está más», le dijo, frontal, Fernández a Moyano.

Respecto del «operativo» que autorizó el camionero se desmembra una doble especulación: que efectivamente Moyano pretenda obtener su reelección el año próximo; o que, en realidad, se trata de una jugada para evitar que en retirada, como «pato rengo», su sector se diluya.

Por esta última razón, en el moyanismo se había lanzado al tablero otro nombre, también del transporte: Omar Maturano, de La Fraternidad, uno de los socios que incorporó Moyano en 2006 gracias a las buenas artes negociadoras del ministro de Planificación, Julio De Vido. Lo único que faltaría es que Kirchner le imponga a Moyano la enmienda Rovira para prohibirle la reelección.

  • Enemigo común

    Hay una razón de peso para entender el acercamiento (nadie sabe cuánto durará) Moyano-Rodríguez. Ambos, por motivos diferentes, tienen un enemigo en común: Antonio Caló, jefe de la UOM Capital.

    En las sobremesas, a Caló lo hacen fantasear -unos se lo atribuyen a Alberto Fernández para incomodar a Moyano; otros le apuntan a Carlos Kunkel; ¿o se tratará de otra jugada del pendenciero Barrionuevo?- con que puede ser el sucesor de Moyano.

    En esencia, a quien más le molesta esa posibilidad es a Rodríguez, que teme que la histórica pulseada entre SMATA y UOM se vuelque de manera brutal, y casi irreversible, hacia los «meta» si Caló llega a ocupar el año próximo la jefatura de la CGT.

  • Obediencia

    El pánico hizo que Rodríguez se abrace a Moyano y con obediencia perruna empapele la Capital y el conurbano con carteles verdes y blancos a favor de la candidatura de Cristina Fernández. El «Pepe» de SMATA cree, todavía, que la política se disputa en los paredones.

    A tal punto que se distanció de los «gordos» con los que en 2005 abandonó la CGT a modo de protesta por la disolución del triunvirato cegetista. Dos años después, por imperio de la amenaza Caló -que nadie logra evaluar, para bien o para mal, en su dimensión-, Rodríguez se «moyanizó». Vueltas de la vida, en momentos en que se ensaya un acercamiento entre la CGT y los «gordos» -¿fracasó por voluntad de Cavalieri o por el «runrún» inagotable de Carlos West Ocampo al oído de Cavalieri?-, Rodríguez se recuesta sobre Moyano.

    De hecho, el miércoles 15 se mostrará junto a Moyano en el camping de Cañuelas. Será entonces cuando finalmente salga a rodar la operación continuista del moyanismo. Previsible, con o sin CTA reconocida.
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