25 de mayo 2022 - 00:00

CGT: pausa a la marcha contra empresarios para viajar a OIT y abrir negociaciones

Por dos semanas la agenda sindical se trasladará a Ginebra y dejará para más adelante la definición de acciones contra la inflación.

Gerardo Martínez
Gerardo Martínez

Cuando parecía lista para marchar contra los formadores de precios la CGT entró en pausa por una cita impostergable de cada año: el congreso de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el foro asentado en Ginebra, Suiza, que una vez cada doce meses y por dos semanas convoca a lo más granado de las estructuras sindicales y patronales de la Argentina. La lejanía de buena parte de los líderes de la principal central obrera dará espacio, admitieron sus referentes, a reabrir espacios de negociación con el Gobierno y los empresarios antes de abordar una protesta como la planificada.

La centésimo décima Conferencia anual de la OIT, que versará sobre “trabajo seguro” y que en parte se desarrollará de manera virtual, promete dilatar cualquier decisión de la CGT al menos entre este viernes y el 11 de junio. Se trata, además, de una manera diplomática para la central de sugerir una tregua –para un conflicto ni siquiera iniciado- y retomar las tratativas con el empresariado para encauzar las negociaciones con el Gobierno por la problemática de la inflación.

Es que en Ginebra necesariamente se verán las caras el “canciller” de la CGT y encargado de relaciones exteriores, Gerardo Martínez, y el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Daniel Funes de Rioja. Martínez es uno de los promotores, al menos en lo declarativo, de una “acción de protesta” de la organización junto con los movimientos sociales contra los grandes formadores de precios. Ese sector tiene en Funes de Rioja, un histórico laboralista de grandes empresas, a uno de sus principales rostros visibles en su condición de también presidente de la Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios (Copal).

Junto con Martínez la movilización cuenta con el aliento de Pablo Moyano, cosecretario general de la CGT y referente del Frente Sindical por el Modelo Nacional, un espacio que en los últimos años sirvió de cobijo para sindicatos que rivalizaron con el gobierno de Mauricio Macri y que objetaban el liderazgo de los “gordos” de los grandes gremios de servicios y de los “independientes” siempre cercanos a los oficialismos.

Aunque desde la propia central el lunes se deslizó que ayer habría una reunión de la “mesa chica” para definir una posible movilización, anoche nadie quiso confirmar que se hubiera realizado. Por el contrario, alegaban que la partida temprana de Gerardo Martínez y la posibilidad concreta de que lo imitara Héctor Daer, otro de los cosecretarios generales, necesariamente enfriarían los bríos de una manifestación. Otros destacaban que una movilización como la diseñada contra productores de alimentos difícilmente tendría el apoyo de otro protagonista como Rodolfo Daer, jefe del gremio bonaerense de Alimentación y permanente interlocutor del sector.

En cualquier caso las dos semanas de deliberación ginebrina abrirán huecos para el diálogo sobre cuestiones domésticas entre referentes sindicales y patronales argentinos. Y le darán más tiempo al Gobierno para avanzar en otro de los desvelos de la CGT: un auxilio financiero para sus obras sociales, prometido el año pasado por Alberto Fernández y sólo cumplido a medias en aquella ocasión, y totalmente fuera de agenda en lo que va de 2022. La atención en ese sentido la concitó en las últimas semanas la ministra de Salud, Carla Vizzotti, quien declaró que estaba por anunciarse una reforma sanitaria tendiente a “integrar” los subsectores público, privado y de la seguridad social (obras sociales sindicales) aunque en la CGT dijeron no haber tenido siquiera un borrador al respecto.

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