17 de agosto 2001 - 00:00

Chachismo acusa a Ibarra de hacer listas sin consultarlo

El ala chachista del Frepaso se enfureció con Aníbal Ibarra, quien acordó la lista de candidatos por la Capital Federal con Rodolfo Terragno, el postulante a senador, sin consultar con nadie. Le reclama, por caso, que sea Nilda Garré y no Pedro del Piero uno de los agraciados en las postulaciones a la Cámara baja.

Ayer llegó al despacho del jefe de Gobierno porteño Darío Alessandro con una carpeta de reclamos en ese sentido.

Para empezar el diputado, que traspasará la vicepresidencia del Frente Grande al ibarrista Ariel Schifrin, le transmitió algún disgusto por la nominación de Vilma Ibarra como segunda del radical, que se consagró candidato a senador en las internas de su partido.

No es Alessandro, claro, el que vetaría a quien fue la secretaria parlamentaria del bloque Frepaso en el Congreso y mano derecha de Chacho durante 8 años, pero se vio obligado a transmitir ese malhumor en el marco del relegamiento del original Modejuso en las listas para octubre, lo que agitó la puja.

Por cierto, son apenas tres lugares en los seis que la Alianza marca como expectables, con una mirada optimista, los que provocan la discusión, sin contar el de Vilma, que se daría por acordado.

Ibarra
arregló con Terragno que los frepasistas encabezarán la lista de candidatos a diputados nacionales por la Capital Federal y que se mezclarán uno a uno con el radicalismo. La tira la encabezaría María América González, seguida del alfonsinista Aldo Neri. El tercer lugar está previsto para el senador Del Piero, más cercano a Ibarra que a Chacho, el cuarto para el radical Horacio Vivo, de la tropa de Jesús Rodríguez (socio político de Terragno), el quinto para la socialista popular María Barbagelatta y el sexto para el alfonsinista Agustín Zbar.

«Tenemos que desdramatizar el tema de las listas»
, pidió Ibarra, sabiendo que los nombres serán refrendados en un congreso partidario del sábado 25 próximo, horas antes de que caduque el plazo para la presentación de la boleta ante la Justicia Electoral. En ese congreso ya demostró el ibarrismo tener mayoría suficiente como para imponerse como lo hizo, 60% a 40%, hace una semana (el viernes anterior a la interna radical de la Capital), cuando votó por suscribir a una lista de la Alianza.

La porción opositora a continuar con esa comunión estuvo representada en gran parte por Liliana Chiernajowsky, quien ya se separó de la coalición, pero no del presupuesto de la Ciudad, donde se desempeña como vicejefa de Gabinete de Ibarra.

• Temor chachista

El chachismo teme, además, que en el Gobierno de la Ciudad comience una corrida hacia los acólitos del ex vicepresidente, la que imaginan como producto de la ambición de Ibarra de capturar bajo su ala lo que queda de la Alianza.

Prevenidos por alguna movida de estilo, ahora ponen la vista en la Secretaría de Salud, que está a cargo de
Aldo Neri desde mayo, cuando el jefe porteño nombró al alfonsinista en lugar del delarruista Marcos Buchbinder. Neri, por ser candidato a diputado nacional, deberá dejar el cargo para hacer campaña, si el jefe de la Ciudad cumple con esa premisa. El radicalismo, que ganó la interna, quiere que allí llegue el terragnista Juan Carlos Farizano, quien no renovará su banca de diputado nacional y a quien se le prometió a cambio un ingreso en el Gobierno de la Capital. Sin embargo, Ibarra vuelve a pensar en el peronista Ginés González García, el ex ministro de Salud de Antonio Cafiero, quien en su momento rechazó la misma invitación, que volvería a ser cursada ahora con el objeto de convertirlo en pata peronista de la Alianza porteña.

La intención no es sólo colocar a un conocedor en la materia, sino que traería en forma subterránea un acuerdo con el peronismo, con el que sueña
Ibarra en la Alianza.

Ese peronismo, que por ahora sólo le representa
Jorge Telerman -secretario de Cultura de la Ciudad-, estará este fin de semana abocado a hilvanar una lista de postulantes para el cuarto oscuro de octubre, de la que Ibarra pueda decir «estamos en el mismo espacio», una muletilla que estrenó para capitalizar la diáspora de su tropa hacia otras boletas.

Dejá tu comentario

Te puede interesar