Carlos Chacho Alvarez hizo despedir a un ex escudero, Darío Alessandro, del mando del bloque del Frepaso que resolvió por amplia mayoría abrirse del radicalismo y volver a la oposición. Alessandro y siete leales aliados prefirieron quedarse en la resistencia, sin perder la condición de oficialistas, y negándose a seguir al resto de sus compañeros. Desde hoy, se avivará la pelea por el franchising del Frente en el Congreso, que ambos bandos en pugna consideran propio.
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Desde la semana pasada, el tucumano José Vitar -uno de los diputados más cercanos a Chacho- quedó a cargo del nuevo bloque, en compañía de 14 legisladores. El vicepresidente de la bancada asumió la jefatura de hecho, después de que Alessandro desoyera el resultado de una votación interna, mayoritariamente proclive a reasumir la identidad opositora y romper con la UCR, y anunciara que mantenía los pies en el oficialismo.
Mediante un acta, los frepasistas de Vitar avisaron a la presidencia de la Cámara baja del cambio de autoridades y se pusieron a la ofensiva en la guerra de papeles. El radical Rafael Pascual recibió la semana pasada una comunicación que daba por descontado el desplazamiento de Alessandro y formalizaba el ascenso del delegado de Tucumán. Vitar, unos meses antes, le había quitado al otrora alter ego de Chacho (se identificaban por el tono de voz, el asma y la pasión por Racing) el papel de interlocutor del ex vicepresidente con el Frepaso parlamentario.
La disputa de entrecasa puede que termine en escándalo, ya que Vitar y sus aliados se apropiaron del bloque y piensan que Alessandro lo abandonó de facto al rehusarse a respetar el criterio imperante. Al mismo tiempo, el diputado porteño considera que sus contradictores se han ido y, por lo tanto, conserva el sello, aun cuando esté en inferioridad de condiciones.
Lo cierto es que el tucumano utiliza las instalaciones del bloque para hacer reuniones y se mueve como dueño de la situación, avalado por sus socios y por el trámite burocrático ya iniciado ante Pascual.
• Rancho aparte
En síntesis, la mayoría de los frepasistas decidió hacer rancho aparte con el radicalismo y recuperar la autonomía partidaria. No se fueron del bloque, como los anteriores rupturistas que se rebelaron contra la conducción y emigraron al Frente para el Cambio, de Alicia Castro, o al ARI, de Elisa Carrió.
Por el contrario, Vitar y compañía sometieron a votación el futuro del bloque. Gracias a la superioridad numérica, impusieron orgánicamente quedarse en el Frepaso y pedir el divorcio de la Alianza. En este caso, Alessandro es el «rebelde» que no acató la voluntad del grueso de sus compañeros y optó por mantener con respirador artificial la entente oficialista. Y dijo que la relación se mantendrá en formato de interbloque.
Detrás de Vitar, se alinearon la mayoría de los diputados que tienen buen trato con Alvarez, entre ellos, el santacruceño Rafael Flores, las porteñas María América González e Irma Parentella y el bonaerense Carlos Raimundi.
Del lado de Alessandro, permaneció Rodolfo Rodil, más el grupo que se referencia en Alberto Flamarique, encabezado por su esposa, la mendocina Cristina Zuccardi. En total, Alessandro consiguió siete avales, además del suyo propio.
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