Fin de semana XXL. Dólar “ardido”. Reapareció CFK en La Plata, pero no hubo anuncios. También intento de “fumata” en la oposición, pero sólo en apariencia. Milei sigue desconcertando a todos. Un clásico: se busca más plata en el FMI. Continúa la ronda de candidatos. Algunos suben, y otros bajan. Los cortes, bloqueos y paros sindicales ya no son noticia (incluido el de ayer, 1 de Mayo). Muchas reuniones (técnicas y sociales), y hasta elecciones en Paraguay. Week end con todos los climas, y quinchos para los gustos más variados. Veamos.
Charlas de quinchos
Un clásico: se busca más plata en el FMI. Continúa la ronda de candidatos. Algunos suben, y otros bajan. Los cortes, bloqueos y paros sindicales ya no son noticia (incluido el de ayer, 1 de Mayo). Muchas reuniones (técnicas y sociales), y hasta elecciones en Paraguay.
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Granos. En la Bolsa de Cereales de Buenos Aires el Consejo Agroindustrial Argentino organizó un Seminario sobre Oportunidades para el Desarrollo Federal Argentino con Marina Dal Poggetto, Martín Redrado, Darío Epstein, Luciano Laspina, Enrique Szewach y Carlos Melconian.
Rumores
Con la estampida del dólar del miércoles, que llegó a los $500, y la reaparición de la vicepresidenta, Cristina Fernández, el jueves, en La Plata, la semana fue un tembladeral de especulaciones y rumores que, finalmente, se fueron acallando hacia el fin de semana largo por el feriado del 1 de Mayo ayer, pero que de ninguna manera significa que hubo soluciones. Y, si el tema de la divisa fue el eje de lo económico, el centro político volvió a tenerlo la expresidenta que, sin duda, aún mantiene “el toque” para marcar los ritmos e imponer los temas de la agenda. En ese sentido, en el acto armado para conmemorar lo 20 años de la consagración de la fórmula presidencial Néstor Kirchner-Daniel Scioli, si bien insistió con que no va a ser candidata (a la presidencia…), también dio un respaldo tácito al ministro de Economía, Sergio Massa, por el momento, único emergente en el oficialismo, con cierta consistencia para las próximas elecciones. El resto, o no quiere, o no puede. “No se hagan los rulos…”, reiteró un par de veces Cristina a los que agitaban la posibilidad de que volviera por una tercera presidencia. A Massa le sirvió igual, sobre todo si se considera el verticalismo que todavía se mantiene en buena parte de las agrupaciones. Así, las aguas, al menos en la superficie, recobraron cierta calma, y hasta se llegó a hablar de “un plan común”, antes que las candidaturas. Las quejas, con sordina, igual continúan, entre los que ahora quieren PASO también en el oficialismo, como Daniel Scioli; los que no lo quieren a Massa (como Juan Grabois); o los que intentan (o dicen intentar) algo más estructural. Todo, sin embargo, apunta a lo mismo: ganar tiempo y llegar con poder político a agosto. Después se verá. Con ese escenario, y tras un casi infantil golpe palaciego con intenciones de sacarlo del cargo de parte del desdibujado Antonio Aracre, lo que finalmente le costó la cabeza al controvertido jefe de asesores del Presidente, Massa va mostrando su resiliencia (“¡Y el respaldo que le está dando Cristina!”, puntualizó un cercano).
Juego porteño
La conmoción llegó a todos los rincones, lo que incluyó específicamente al PRO, tal vez el más jaqueado por las internas, y el que estaría perdiendo parte de su caudal eleccionario con tanto ida y vuelta e internismo. Igual la “fumata” no alcanzó el nivel del “humo blanco” papal, pero al menos bajó los decibeles hacia afuera, mientras casi todos siguen en su juego propio, desde Jorge Macri, que continúa con la idea de su primo (Mauricio), de quedarse con el comando de la Ciudad de Buenos Aires, hasta una debilitada María Eugenia Vidal que amenaza tanto con su precandidatura presidencial, como a ser gobernadora de Buenos Aires (algo que, probablemente, ni ella misma cree); o una Patricia Bullrich que ante las negativas y las críticas de Javier Milei para acercarse a su espacio, ahora parece conformarse con el otro libertario: José Luis Espert. Otros personajes de Cambiemos también están haciendo algunas jugadas como para no quedarse afuera de todo, como Facundo Manes, que después de varias semanas ahora intenta levantar un poco el perfil; mientras que Martín Lousteau mantiene el silencio. Claro, no fue fácil salir esta semana. De hecho, en la cena anual de ONG Conciencia se vieron muy pocos políticos, ninguno de la primera línea. “Sergio (Massa) iba a venir, pero con todo lo que está pasando, suspendió; y Horacio (Rodríguez Larreta) no quería que lo vuelvan a pegar con Massa. Finalmente, no vino ninguno de los dos”, explicaba uno de los organizadores de la glamorosa cena que se hizo en el centenario restaurante Central de la Rural en Palermo. Y, aunque esta vez Macri (Mauricio) faltó a la cita, dejó en su lugar a su primo Jorge, y también Patricia Bullrich, ambos en una carrera contra el tiempo (y la internas). Del oficialismo, prácticamente nadie. Sólo se vio a Daniel Filmus y a Juan Manuel Abal Medida, mientras que la rareza la constituyó la presencia de Zulemita Menem, acompañada de su pareja, el titular de River, Rodolfo D’Onofrio. Por supuesto que en todas las mesas, la política y la economía fueron el eje, incluyendo la que estaba Mirtha Legrand que debía suspender a cada momento la conversación para recibir los saludos de los asistentes.
Colorados
Mientras algunos hablaban de los “90 días” de Massa (el acuerdo de precios y salarios con el que espera poder llegar a las PASO), otros se referían a las elecciones en Paraguay (que finalmente ganó Santiago Peña del tradicional partido Colorado), otros especulaban con la inflación de abril, después de 7,7% de marzo, y algunos más conversaban sobre “el nuevo avión presidencial…”. Todo esto ocurría en los corrillos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, donde el CAA (Consejo Agroindustrial Argentino) había organizado un Seminario sobre Oportunidades para el Desarrollo Federal Argentino, pero que devino en un termómetro político y económico del momento. Es que si bien el programa era amplio, con temas de estrategia, conectividad, etc., la presencia de media docena de los economistas más destacados, y expectantes, del momento, justo el día que el dólar “ardió”, no dejó demasiado espacio para otra cosa. Y lo que quedó bastante claro fue que ninguno estaba para “echar leña al fuego”, aunque críticos en algunos puntos, también destacaron la necesidad de un trabajo conjunto, y de negociaciones entre todos los sectores, para poder superar el momento. Desde el mediterráneo Carlos Melconian, hasta Martín Redrado, pasando por Luciano Laspina, Marina Dal Poggetto, o el financista Darío Epstein, entre otros, mostraron más coincidencias que disensos. “Se acortan los tiempos cambiarios, y se aceleran los inflacionarios”, señaló Melconian, quien poco antes había reconocido que “(Massa) venía estabilizando la inestabilidad”. Hoy, un ajuste a lo De la Rúa es imposible, pero sí la licitación del gasto real”, dijo tras dividir el tiempo en A.S. y ahora (antes de la sequía). “Este proceso (la sequía), puede matar a un gobierno que viene bien. Imaginen a uno que viene mal…”, explicó y aseguró que “el próximo gobierno, además de Economía, va a necesitar una buena Cancillería”. Consultado por los asistentes, se definió como “productivista y federalista”, y el programa que están desarrollando (en la Mediterránea) como “occidental y capitalista”. A su turno, Marina Dal Poggetto bregó “la búsqueda de consensos”, y “¡basta de soluciones mágicas!”, antes de destacar que “cualquier programa de estabilización requiere de una devaluación y de reformas estructurales”. Por su parte, Luciano Laspina señaló que “este es el fin de un ciclo populista, que comenzó hace 20 años, y está implosionando ahora”. También aseguró que “los recursos naturales son el caldo de cultivo del populismo”. A su turno, Martín Redrado (que poco antes había abandonado el panel para atender un llamado telefónico que disparó todas las especulaciones, por su evidente importancia) señaló: “Estamos ante una crisis de confianza, y se necesitan mayorías especiales”, antes de aseverar que “se necesita un shock de leyes en el Congreso, que deben salir en 30 días, o Argentina choca contra el financiamiento”. También aseguró que “sin estabilización no podemos pensar en amortizaciones aceleradas, ni en licitaciones, etc.”. El ex Banco Central reconoció que “no hay grandes diferencias, entre (los distintos) equipos técnicos” , y que “hay muy poco margen de maniobra”. “Massa tiene pocas chances para devaluar, o para pasar una ley por el Congreso”, sentenció. A esa altura, todos estaban agotados, y esperando el fin de semana XXL para “desenchufar”.
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