Llega Hugo Chávez mañana con 80 millones de dólares, no sólo para festejar su triunfo del domingo pasado. Hará un salvataje de SanCor, cooperativa que había realizado un «due dilligence» para la venta, con George Soros, y ahora se desentiende de ese compromiso. Le encanta esa figura de salvador iberoamericano al jefe de Venezuela. Pero su visita, significativa por ser la primera luego de su victoria, casi urgente y tras avisar que ingresa al camino del socialismo universal -¿en qué otro camino estaba antes?-, supone también una razón política: la descomposición de los vínculos entre su país y la Argentina después del reclamo judicial argentino por nueve iraníes complicados en la causa AMIA.
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Distanciamiento que, como se sabe, emergió con el dislate de Luis D'Elía -le imputó a su propio gobierno estar al servicio de los Estados Unidos- y su posterior expulsión del cargo oficial que ocupaba. En el trámite, por el ardor del episodio, también hubo que alejar al embajador venezolano. Ahora, por mínima solidaridad, Chávez se abrazará en esta tierra con el excluido D'Elía, a horas de que éste se pronunciara contra el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, a quien denunció por historias del pasado (cavallista) y situaciones no comprobables de la actualidad (pertenecer a la derecha). Quienes observaron con cuidado sus declaraciones, sin embargo, entendieron que D'Elía apuntaba a otra figura detrás de Fernández. No es preciso ser investigador especializado para descubrir el objetivo: Cristina Fernández de Kirchner, promovida como eventual sucesora de su esposo, dama a la que le atribuyen inclinaciones más abiertas con los Estados Unidos y la comunidad judía. Parece dudoso que, en su aterrizaje, el venezolano se desprenda del piquetero D'Elía, también de una línea interna del gobierno que se confiesa poco adicta a la primera dama (en rigor, ella es la que no se muestra adicta con esa línea). Por lo tanto, entre abrazos, felicitaciones, agradecimientos y anuncios, queda un interrogante: ¿cuál es el rol político del presidente argentino en esta porfía que compromete a su esposa y a su principal colaborador versus un núcleo político más que cercano con su colega de Venezuela, un voluntario para ganar terreno más que a perderlo?
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