Ambos se presentan como grandes amigos de la Argentina. Uno, del Mercosur; el otro, pujando por inscribirse en el grupo. Ocurre, sin embargo, que el visitante Lula llegó al país luego de una breve recorrida por la Antártida (había problemas para hacerlo dormir por el tamaño de los catres). Eligió, para su periplo antártico, a los sherpas chilenos; fue el país trasandino -y su base-el que le prestó la logística (en los grandes temas de la región, como dice Henry Kissinger, a los Estados Unidos sólo les importan Brasil en el Atlántico y Chile en el Pacífico). También Hugo Chávez hará lo mismo que su colega brasileño en la Antártida, pero allí eligió como apoyo a los uruguayos, ya que los orientales también tienen una base en ese lugar. Dos viajes para nada casuales cuando Rusia incrementa su posición (ya lo hizo en el Artico), como Europa y los Estados Unidos, ya que en esa zona no sólo hay hielo: la escasez energética promueve estos intereses. Para la Argentina, por el momento, estas cuestiones parecen distantes.
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