26 de agosto 2005 - 00:00

Chiche de mística PJ al "cuerpo a cuerpo"

Hilda Chiche Duhalde
Hilda Chiche Duhalde
No hay euforia; sí un moderado optimismo. Ese cambio de ánimo, real o ficticio, responde a un factor básico: Chiche Duhalde, interpretan en su comando de campaña, se está instalando como «la» rival de Cristina Fernández y empezó a capturar el voto anti-Kirchner.

El proceso, dicen los operadores del duhaldismo, se registró con más claridad en los últimos 30 días. En esa etapa, votantes que antes derivaban hacia Ricardo López Murphy y, en menor medida, al ARI de Elisa Carrió, comenzaron a mudarse hacia la dama del PJ ortodoxo.

• Envalentonados

«Ya tenemos un piso de entre 20% o 23% que, hace un mes, el gobierno considera imposible para nosotros» se envalentonaba, ayer, uno de los puntales de la campaña chichista que, sin embargo, evitaba un festejo anticipado. En rigor, la campaña recién está en marcha.

Algo de eso sondea Eduardo Duhalde. Experto en el poroteo comicial, el ex presidente desechó ampliar la alianza del PJ con el PAUFE de Luis Patti a grupos periféricos como el menemismo de Hugo Francos o los PJ disidentes del NBA de Aníbal «Toti» Leguizamón.

«Con lo que junto del peronismo, más lo que aporta Patti, estoy hecho. No los necesito»,
les avisó, fingiendo tristeza, Duhalde a quienes le pidieron franquicia de la boleta de Chiche. Hay otro dato cierto: a los gritos, Patti amenazó con romper el pacto si se ampliaba el frente.

• Compromiso

Los obligó, incluso, a firmar un acta ante escribano en la cuál el duhaldismo se comprometió a no otorgar más de una «colectora» de diputados nacionales.

Es una ecuación básica de manual electoral: el ex presidente calcula que el duhaldismo, unido al PAUFE, podría obtener 14 bancas de diputado de las que espera quedarse, al menos, con once mientras que las tres restantes serían para el ex subcomisario y sus laderos.

Para sostener ese porcentaje todavía «gaseoso»,
Duhalde diseñó una campaña intensiva, repleta de mitines y con «líneas» diferenciadas de discurso según el territorio -interior o conurbano- y, especialmente, respecto del nicho electoral a capturar. Aquí los detalles:

• El nivel de intensidad se refleja en un dato: el duhaldismo programó 154 actos hasta el 20 de octubre. Se tratará, en general, de mitines «reducidos» donde Chiche pueda ejercitar el «cuerpo a cuerpo» como contracara de la «distancia», dicen, que impone
Cristina Fernández en sus apariciones. A modo de prueba, mañana en La Plata -se lanzará la campaña nacional con 1.000 candidatos y dirigentes del PJ de todo Buenos Aires- Chiche hablará desde una tarima casi al ras del piso, muy cerca de los aplaudidores. Es, explican la sutileza, para generar sensación de cercanía.

• Luego de recorrer 3 de las 5 secciones del interior -estuvo en 9 de Julio con la Cuarta, Olavarría con la Séptima y Mar del Plata con la Quinta- Chiche focalizará su raid de campaña en el conurbano. Tiene programado un acto de presentación de candidatos por cada distrito y, en casos como La Matanza, montará dos o tres. En el Gran Buenos Aires la ex primera dama andará con la custodia de
Jorge Villaverde y, en menor medida, el empresario Francisco De Narváez, con la coordinación de Juanjo Alvarez.

• En tanto, la cobertura del interior se derivó esencialmente a
Jorge Sarghini y José María Díaz Bancalari. Sarghini salió a explotar que, como presidente del Banco Provincia, recorrió ida y vuelta la provincia interior; Bancalari, en tanto, se postula -aun a desgano- como segundo senador y conoce los recovecos del PJ bonaerense. En la Buenos Aires rural, sin embargo, hay un factor espinoso: el duhaldismo quedó severamente tras la rebeldía de Felipe Solá y los intendentes se preocupa más por su propia suerte que por la de Chiche.

• El color de los actos seguirá, en tanto, con parafernalia peronista pero sin abusar para no espantar a los votantes que, a pesar de su antiperonismo, igual aparecen dispuestos a manotear (con guantes y taponándole ojos y nariz) la papeleta de
Chiche. Es el ansiado como «voto útil»: aquellos votantes que se oponen a Kirchner y apoyarán a quien pueda ponerle límites al patagónico. Es una precaución razonable: el voto que engordó, según las mediciones del duhaldismo, las chances del PJ es etéreo por lo que en un pestañeo podría volver a sus antiguos dueños. Por eso, a 60 días de la elección cualquier festejo es prematuro.La transfusión de votos que parece beneficiar a Chiche podría, en horas, revertirse.

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