Chiche y Solá, hermanados como víctimas de Cristina
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Cristina Kirchner e Hilda Duhalde
«No hay nada. ¿Si puede haber? Sí. Pero todavía no hay nada», machacó un funcionario de Kirchner que recorre y mira la provincia. Lo mismo, a pesar de la cumbre que su jefe dice tener agendada con el Presidente, sostienen los voceros del duhaldismo.
• La decisión «Cristina senadora», como dato aislado, resuelve buena parte de la discusión pero no todo. En ese sentido, el indicador a revelar es quién será el número dos de la primera dama. Debe ser -por imperio del cupo-un hombre y, todo indica, que ese lugar tendría que ser nominado por Duhalde. En definitiva, si la elección girará en torno a «la fórmula» de senadores, el ex presidente no puede resignar los dos sillones. Eso aleja, por caso, la opción que sea un kirchnerista o un felipista; por caso, Alberto Balestrini. Entre los duhaldistas, descartada la alternativa Aníbal Fernández -sólo en carpeta si Cristina no jugabatodo apunta en una dirección: Juan José Alvarez.
• El eventual acuerdo Kirchner-Duhalde, que implicaría acordar listas comunes para senadores y diputados, tendría otra consecuencia para Solá. La ley esfuma la posibilidad de los seudolemas que plantea al gobernador. Un fallo reciente de la Cámara Nacional Electoral (que dio la banca de senador por Capital al belicismo, a pesar de que Alfredo Bravo sacó más votos, sumando al ARI y al partido de Juan Carlos Dante Gullo) y el artículo 54 de la Constitución parecen anular ese recurso a pesar que en 2001 Duhalde llegó al Senado como cabeza de tres boletas paralelas. Es decir: Solá no podría, como plantea, tener una boleta propia de diputados nacionales que tribute a Cristina senadora.
• En la provincia ocurre algo similar. En 2003, la Justicia Electoral provincial le quitó al frentista Oscar Laborde, candidato a intendente en Avellaneda, la posibilidad de ir como postulante por siete boletas distintas. Aquella resolución, que benefició al ultraduhaldista Baldomero «Cacho» Alvarez, sentó un precedente que podría atentar contra la intención de Solá de, como «Plan B», sumar a las boletas únicas de senadores y diputados nacionales, pero con un partido propio en las secciones y los distritos.
• Más que el berrinche de Chiche -que para Duhalde será, si se quiere, una cuestión conyugal-el potencial entendimiento entre el ex presidente y Kirchner perfora la estrategia de Solá. Por eso, la última semana, el gobernador lanzó la propuesta de que el PJ no se presente como partido sino que, emulando las presidenciales de 2003 (que permitió al santacruceño llegar a la Presidencia), Duhalde se anime a enfrentarlo en una interna general el 23 de octubre. Por entonces, hubo tres candidatos del PJ -Kirchn er, Carlos Menem y Adolfo Rodríguez- pero ninguno era del peronismo oficial ni podía usar los símbolos partidarios. Pero rápidamente, desde el tórrido Marruecos, Duhalde rechazó el convite: «Si quiere competir, que ponga fecha de internas». Es el ring que prefiere el ex presidente y al que Solá, con razón, no quiere subir.



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