CIADI: más bloopers en giro de Kirchner
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Seguramente no. Pero para un gobierno que levantaba la bandera de no privatizar la defensa del país, no es la mejor elección. Sobre todo si MBR&M no es el ganador de un concurso sino, apenas, un recomendado de personas que a Guglielmino, y seguramente también a su jefe, Carlos Zannini, le merecen confianza.
¿Asesorará también esta firma de abogados al gobierno en el conflicto con Telefónica? Tal vez no, si es que esta empresa levanta sus reclamos ante el CIADI en octubre, como está negociando con Julio De Vido. La pregunta tiene que ver con que MBR&M también hace figurar a Telefónica de Argentina SA entre sus clientes, igual que a Transportadora de Gas del Sur SA y a Edelap, entre otras privatizadas que negocian o han negociado con el gobierno. ¿Alguna incompatibilidad o conflicto de intereses? Seguramente no. Pero sí merece mencionarse el cambio de estilo o de valoración.
Respecto de la relación entre TGN y el CIADI, hay otro detalle para observar. En la presentación de los abogados se consigna que la Corporación Financiera Internacional es acreedora de la empresa de transporte de gas que controla el grupo Techint. El CIADI, como se sabe, es un organismo del Banco Mundial, igual que aquella corporación. ¿Es lógico que sea el tribunal en que se discute un caso en el que el Banco, a través de otra de sus agencias, tiene intereses? ¿Se intentó plantear esta objeción antes de aceptar al CIADI como sede del litigio? Lucubraciones.
• Cambio de criterio
Ya fueron enumeradas varias -llamémosle así- curiosidades en la selección de este estudio jurídico, especialmente notorias para una administración que se ufanó de hacer un corte en la historia en este tipo de procedimientos. Bien se podría haber realizado un «beauty contest» para garantizar mayor certeza en la elección. Pero la contratación de MBR&M, o de cualquier otro estudio privado, es la expresión más llamativa de un cambio más importante de criterio de Kirchner respecto de todo el enfoque de las demandas en el CIADI. Hasta ahora, la estrategia oficial estuvo basada en un principio explícito, que escucharon los íntimos del Presidente relacionados con este proceso: «No pagaremos un centavo». Por eso no se recurrió en su momento a la abogacía privada, especializada, y sólo se litigó con el criterio de «salvar la dignidad nacional» (basta recordar la escenografía montada por Horacio Rosatti en la primera audiencia de la que participó en París). ¿El recurso a abogados especializados significa que, ahora, Kirchner piensa pagar lo que se le reclama? Si fuera así, estaríamos ante el fracaso de una hipótesis más amplia: la que sostenía que los reclamos en el CIADI se resolverían en la negociación de los contratos con la empresas privatiazadas. Es decir, no en las audiencias de ese tribunal, sino en el Ministerio de Infraestructura que conduce Julio De Vido. Sería bueno que alguien del gobierno aclarara estos giros, sobre todo si la conducta seguida hasta aquí le hizo perder dinero al país por falta de logística jurídica de la Procuración del Tesoro.




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