Tendrá que afanarse Eduardo Fellner para que sus pares, con acidez, lo proclamen hoy en Córdoba, informalmente pero por anticipado, en la jefatura del peronismo, cargo que algunos -por caso José Manuel de la Sota y Jorge Bustitodavía pretenden para Néstor Kirchner.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Esa designación, acordada entre Kirchner y Eduardo Duhalde hace tiempo, se oficializará el 26 de marzo en un congreso partidario, pero hoy formará parte del diseño de la nueva mesa de conducción que debatirán, desde las 14, casi a pleno los gobernadores del PJ en la Casa de Gobierno cordobesa.
Como ahora, que comanda la CAP, el jujeño Fellner quedará como jefe formal del peronismo pero escoltado por caciques poderosos: el bonaerense Felipe Solá, el cordobés José Manuel de la Sota y el santafesino Jorge Obeid, que se sentarán en tres de las cuatro vicepresidencias que tendrá el partido. La cuarta -y últimacorresponderá a un caudillo del norte que la ocupará en representación del eje La Pampa-La Rioja-Salta, reinos de mandatarios ligados, más antes que ahora, a Carlos Menem, núcleo que se define como menemismo residual o posmenemismo. «Todos tienen que estar adentro del partido», fue el argumento que desgajó ayer un armador del encuentro para explicar por qué se reservó un sitio de relevancia al triunvirato que conforman el salteño Juan Carlos Romero, el pampeano Carlos-Verna y el riojano Angel Maza.
Ninguna de esas nominaciones debería generar rispideces. En rigor, la insistencia de Busti y De la Sota, entre otros, postulando a Kirchner como jefe huele más a reprimenda contra Fellner que a una pretensión real porque el patagónico denegó la oferta.
En cambio, pueden asomar pechazos en otros rubros.
• Se apuraron algunos mandatarios a avisar que, necesariamente, en la agenda de la cumbre se incluirá el tema coparticipación federal, cuestión que --como todo aquello que tiene que ver con las monedas-siempre altera los ánimos. De la Sota, el sanjuanino José Luis Gioja y el santafesino Jorge Obeid lo plantearon como un dato inevitable a pesar de que Fellner, quizá para evitar que una chispa incendie el encuentro y lo deje sin jefatura, se apuró a aclarar que no se hablará de dinero. No hay forma de que, al menos al pasar, no se toque el capítulo coparticipación, siquiera para que los gobernadores puedan volver a sus provincias a decir bravuconadas sobre el reparto de recursos.
• Menos tirante pero igualmente sensible es la discusión sobre el número final de la mesa de conducción, que tendrá, como mínimo, 26 sillones: uno por provincia más los jefes de los bloques del PJ de Diputados y el Senado. También se podrían agregar dos lugares más para los máximos emisarios institucionales en el Congreso --opción que interesa especialmente a Daniel Scioli, que no pudo entrar por Capital, ya que irá Miguel Angel Toma-y se discutirá si hay alguna banqueta para cederle a un delegado de la juventud, otro de la mujer y un tercero para los gremios.
• El retoque de la carta orgánica, para saltear la interna vía urnas, está acordada con lo que las autoridades se votarán a mano alzada, la misma tarde del 26 en Parque Norte. Un respiro para María Romilda Servini de Cubría, que siempre debe mediar en los revolcones de los peronistas.
Dejá tu comentario