18 de octubre 2001 - 00:00

Cierran Cámara baja del Congreso de EEUU: 34 afectados por antrax

El pánico al ántrax alcanzó ayer su punto máximo en EE.UU., después de que se revelara que 34 personas estuvieron expuestas a una bacteria de alto poder en el Congreso y que la Cámara de Representantes tomara la inédita decisión de cerrar hasta el martes. El gobernador de Nueva York y varios de sus colaboradores debieron ser tratados con antibióticos tras haberse detectado la bacteria en sus oficinas. En previsión de que el ataque bacteriológico se convierta en una epidemia, el presidente George W. Bush lanzó un plan de emergencia por 1.600 millones de dólares. Ordenó que se acopien medicamentos para tratar a 12 millones de personas y reclamó a los laboratorios que cedan sus derechos de patente, a fin de abaratarlos.

Washington (DPA, Reuters, AFP, ANSA) - En un hecho que llevó la amenaza de una guerra biológica al corazón político de Estados Unidos, 34 colaboradores del líder de la mayoría demócrata en el Senado, Tom Daschle, dieron positivo ayer en el test de detección de bacterias de ántrax, tras lo cual la Cámara de Representantes decidió cerrar sus puertas hasta el martes de la próxima semana, para que las autoridades examinen toda su superficie en busca de esporas de la bacteria.

En tanto, el senador Russ Feingold, cuya oficina es contigua a la de Daschle, informó oficialmente que dos de sus colaboradores también dieron positivo en el análisis de detección de antráx, aunque ninguno está infectado con la bacteria.

En una disputa pública infrecuente, el líder del Senado y su par en la Cámara baja, Dennis Hastert, se enfrentaron por la necesidad de interrumpir sus labores ante la supuesta propagación de la bacteria a través del sistema de ventilación del edificio.

Luego de que se generara una ola de pánico por las informaciones provenientes del Capitolio, algunos senadores declararon a la cadena de televisión estadounidense CNN que la Cámara de Representantes reaccionó de manera exagerada al decidir sobre su cierre temporal.

El FBI aclaró que el resultado positivo de los tests a los 34 colaboradores de Daschle no son definitivos, y que en algunos casos una contraprueba no evidencia rastros de esporas. El propio Daschle apuntó que probablemente nuevos tests detectarán la bacteria en menos personas.

Mientras tanto, Hastert indicó que todos los trabajadores del cuerpo fueron autorizados a abandonar el lugar y a no regresar hasta el martes. Todas las actividades para hoy y mañana fueron canceladas inmediatamente.

Antes, el presidente de la Cámara baja había subrayado que los legisladores no sucumbirían a las presiones de terroristas, quienes «estarían encantados de quitarnos nuestra libertad». Hastert especificó luego que la bacteria fue recibida en el despacho de Daschle en un polvo tan finamente molido que existe la posibilidad de que haya llegado hasta el sistema de refrigeración y ventilación de la Cámara de Representantes.

Sólo en el Senado, 1.400 personas fueron sometidas a pruebas de laboratorio, dijo Hastert.

Poco después, los senadores demócratas
Evan Bayh y John Kerry declararon que Hastert estuvo equivocado en sus declaraciones. «No hay nada en el sistema de ventilación», dijo Bayh. Kerry dijo que solamente se encontró carbunco en las oficinas de Daschle, donde se abrió la carta y en el lugar donde funciona la máquina de correspondencia.

Más mortífero

El bacilo que contenía la misiva se diferencia de los reportados anteriormente en Nueva York y Florida por ser mucho más mortífero y fácilmente propagable por aire, según las últimas investigaciones. El ex inspector de armas de la ONU para Irak Richard Spertzel dijo conocer a sólo cinco científicos en Estados Unidos con la capacidad de producir esporas «tan altamente desarrolladas». Por lo cual los expertos e investigadores consideran ahora probable que esta sea la obra de un gobierno extranjero. Si bien el club de posibles enemigos es restringido, las investigaciones del pasado, las inspecciones de la ONU y sobre todo las reuniones entre Mohamed Atta, el jefe del comando del 11 de setiembre, y exponentes de los servicios secretos iraquíes, desplazan los reflectores hacia Bagdad. Pero Al-Qaeda podría haber acudido también a la gran cantidad de científicos que en el pasado trabajaron en el «archipiélago tóxico» de la ex Unión Soviética: una red de laboratorios dispersos entre Ucrania, Siberia, Uzbekistán y Kazajistán.

Si bien hasta ahora las víctimas del ántrax venían siendo los medios de prensa, las Torres Ge
melas, el Pentágono y ahora el Capitolio forman una clara representación de los puntos neurálgicos estadounidenses. Hasta la fecha, las pruebas de exposición al ántrax dieron positivo en un total de 47 personas. De esa cantidad, cuatro desarrollaron la enfermedad, incluyendo el único caso mortal: Robert Stevens, editor fotográfico de American Media Inc.

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