Alberto-Horacio en Olivos: arrancó ronda clásica para decisión crítica

Política

La Ciudad busca continuar apertura, pero debería esperar. Provincia reprocha contagios y pocos test. No descarta analizar una marcha atrás en el conurbano. Piden a jefe porteño más control.

La decisión más difícil, tal vez desde que comenzó el aislamiento obligatorio, será la de esta semana, para definir cómo sigue la batalla contra la pandemia que arroja los números más dramáticos que se contabilizaron hasta ahora, tanto de casos de contagios como de fallecimientos por covid-19 (ayer 7.369 contagios y 159 muertos).

Ayer, Alberto Fernández recibió en Olivos al jefe de Gobierno, en el inicio de las rondas que suelen preceder a los anuncios de prolongación del aislamiento social y obligatorio y las características de esa medida en una jornada de críticas al distrito porteño.

Para el Gobierno porteño los días claves, sin embargo, todavía no trascurrieron para tomar una decisión, que cualquiera sea, hasta ayer al menos no tiene previsto desandar la flexibilización que puso en marcha Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad de Buenos Aires, que ya tiene 96% de comercios minoristas abiertos, además de industrias, salidas diarias de niños y gastronomía para llevar entre otros rubros como la habilitación del trabajo de profesionales y la apertura de locales de servicios como peluquerías. Eso sí, Alberto F. reclamó más control de cumplimiento de las normas de prevención.

Durante media hora, se encontraron ayer el Presidente y Larreta, quien llevó un estado de situación de la pandemia en la Ciudad de Buenos Aires, en una jornada con mensajes de fondo hacia el jefe de Gobierno desde la Provincia de Buenos Aires. Una situación que se repite, con la pronunciación del otro lado de la General Paz de rever la posibilidad de dar marcha atrás en los municipios bonaerenses más afectados del Área Metropolitana.

Por ahora en la Ciudad de Buenos Aires no hay posibilidades de un retroceso en la flexibilización. Creen que los casos “están altos pero estables”, que el factor R, de contagio, está en 1, muy cerca de reflejar el número negativo que se espera y que aún hay camas libres de terapia intensiva. Ayer por la mañana, el Gobierno porteño en su reporte diario reflejó que, de 450 camas para enfermos graves están ocupadas 300, casi 67%, mientras que el número de contagiados fue menor a mil, pero con la salvedad que los lunes, con arrastre del fin de semana, siempre se contabilizan menos casos positivos de covid-19. Por eso en la Ciudad buscan analizar los datos de mañana y pasado antes de definir cómo seguirá el aislamiento y si verdaderamente es posible iniciar la etapa 2 del Plan Integral de Puesta en marcha de la Ciudad completo o bien congelar nuevamente una parte del proyecto de apertura para sumar menos actividades de las previstas a partir de la nueva temporada de cuarentena que comenzará el próximo lunes 17 de agosto.

Mientras, Larreta llevó los números de la Ciudad y las aperturas previstas para el distrito como habilitar deportes individuales como el tenis y el golf, y permitir que se utilicen las mesas de los bares al aire libre, sin servicio pero con la posibilidad de comer afuera del local.

La semana pasada Alberto F. apuntó a que la Ciudad ya no tenía capacidad de camas para adultos mayores. Ayer, el ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, consideró que la situación en la geografía porteña afecta a la bonaerense y Axel Kicillof pidió tener una decisión “coordinada”.

Gollán, consideró que mientras sigan creciendo los contagios de coronavirus en la Ciudad de Buenos Aires, en el conurbano “se irá atrás de ese número” y aseguró que en Capital “hace la misma cantidad de testeos y nosotros multiplicamos por casi cuatro en el último mes, no es una crítica, es otra modalidad”.

“En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires siguen creciendo los casos y eso hace que se distribuya por otros lugares urbanos en forma de oleada”, dijo el ministro y que “si esto sigue así hay que pensar de hacer un cierre más estricto, pero también hay que ver si la sociedad luego lo acompaña”. El funcionario se refirió también a los casos positivos en el AMBA y explicó que hay registrados “más de 1.200 en el primer cordón, mil en el segundo y seiscientos y algo en el tercero” y que “es porque claramente el virus tiende a homogeneizar por lo tanto hay tiempo para seguir creciendo”.

El ministro insistió con que es “ridículo dividir la cuestión sanitaria del AMBA ya que la gente va a buscar la cama en el lugar donde esté” y que “están saturadas las camas del sector prepago en la provincia y la Ciudad” pero que en el sector público de Buenos Aires “tenemos un 77% de ocupación de camas públicas”.

Para Kicillof “hay que actuar con responsabilidad” porque “politizar la pandemia no le sirve a la gente” y “nadie quiere cortarse solo, no se puede hacer un festival de contagios, tiene que haber coordinación”.

El Gobernador a la vez recordó que “la ciudad de Buenos Aires se vio muy afectada por la pandemia y esto fue irradiando a la provincia”. El distrito bonaerense estudiará la posibilidad de un retroceso en la flexibilización. La reunión de ayer pareció anticipada, pero aún resta la propuesta del gobernador bonaerense y que se acuerde la decisión que en definitiva anunciará Alberto antes del fin de semana, sobre la base también del comportamiento del virus en las próximas horas.

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