6 de febrero 2002 - 00:00

Clave: ¿es Duhalde presidente legítimo?

Nadie crea que se superó la reyerta entre Corte y Ejecutivo (más Legislativo). Por el contrario, la impasse es previa al turbión. Desde el gobierno, se impulsa el juicio político a los 9 o a los que les caen menos simpáticos. Desde la Corte, los veteranos resisten -aunque más de uno en ocasiones parece dispuesto a rendirse-y afilan sus armas: en tres vocalías ya se redactan borradores sobre la legitimidad o no de la designación de Eduardo Duhalde como presidente de la Nación. Ayer, trascendió que ese tema no fue tratado; es cierto, está en remojo. Como el juicio político llevará su tiempo, también la legitimidad de Duhalde puede ser puesta en tela de juicio en ese tiempo.

No es lo único que ronronea en la Corte, hoy más activa que nunca (la crisis siempre multiplica la actividad y hasta rejuvenece a las personas, lo que a varios miembros de la Corte no les viene mal). Ya se preparan para opinar sobre el destino del decreto que decidió postergar por 180 días cualquier tipo de petición sobre el «corralito». Saben que, inexorablemente, ese tema les llegará a sus manos: pasará sin pagar peaje, obviamente por su inconstitucionalidad, a velocidad suprema por las dos instancias previas. Entonces, también, la Corte tendrá en vilo al Ejecutivo.

Reflexión

Tanto rigor y pasión judiciales hoy desatadas obedecen más al conflicto entre partes que a la ciega obediencia al derecho. Está claro, de ahí que Duhalde reflexione hoy sobre su decisión de acompañar los pedidos de las cacerolas -inducidos o no-contra la Corte. Era una forma de calmar la protesta, sumarse a ellas -recordar que dijo que, si no fuera gobierno, sería piquetero-y distinguirse. Ahora también entiende que eso tiene un riesgo.

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