La hipótesis de cambio sobre la que se desliza, como por una pasarela, Cristina Fernández implica desechar algunos integrantes del gabinete nacional a los que Néstor Kirchner parece reservarles un destino muy «a lo Duhalde»: ubicarlos en las boletas que otorgan visas para el Congreso.
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Clásico, el patagónico reserva bancas para los funcionarios que, en teoría, desentonan con el planeta cristinista. Lo mismo hizo su antecesor, Eduardo Duhalde, cuando dejó el poder en 2003: pobló las listas del PJ bonaerense con sus ex ministros.
En setiembre de aquel año, a pesar del supuesto rechazo de Kirchner, el ex canciller Carlos Ruckauf, el ex jefe de Gabinete Alfredo Atanasof, la ex ministra de Trabajo Graciela Camaño y el ex ministro de Justicia Juan José Alvarez integraron la nómina que dibujó Duhalde.
Aquel Operativo Fueros -para varios de los habitantes de esa boleta la causa por la Masacre de Avellaneda era motivo de insomnio- tendrá, remixada, una versión 2007. Esta vez, el fileteado llevará la firma de Kirchner e irá colgado de la primera dama.
Proyecciones
Forma parte de las especulaciones y de los cálculos afiebrados cuántos de los actuales ministros de Kirchner seguirán más allá del 10 de diciembre si, como pronostican en la Casa Rosada y la mayoría de los encuestados, Cristina Fernández gana en octubre.
Hay algunas proyecciones más o menos sólidas:
Sin contar al jefe de Gabinete, Alberto Fernández -a quien Cristina le suplicó que continúe en su cargo-, de los diez ministros actuales sólo uno tendría asegurada su permanencia en un eventual segundo mandato del matrimonio Kirchner: Jorge Taiana, de Relaciones Exteriores. A su vez, al menos uno de los cinco secretarios de Estado, Carlos Zannini, permanecería.
Hay casos en suspenso: el más palpable es el de Miguel Peirano, cuya continuidad depende de cómo evolucione su gestión como sucesor de Felisa Miceli. Si por alguna razón, la candidata prefiere luego retomar antiguos planes, en los que no figuraba Peirano, el «ministro de la transición» sería promovido por sectores del kirchnerismo para encabezar alguna grilla porteña.
Hay otro caso poderoso: hasta que la provincia presidencial se convirtió en un volcán de conflictos, Alicia Kirchner aparecía como «futura» gobernadora de Santa Cruz, pero ese casillero parece ahora destinado al diputado a cargo de la gobernación, Daniel Peralta. En ese caso, Alicia K continuará con Cristina.
Mientras el titular de Salud, Ginés González García, tiene escaño reservado en la Legislatura porteña, otro que ocupará un lugar relevante en una lista K será el ministro de Educación, Daniel Filmus, que, tal como anticipó Ambito Financiero el 22 de junio, será quien encabezará la lista de senadores nacionales por la Capital Federal.
Otro ministro con posible destino legislativo es Alberto Iribarne, a quien se observa fuera de la grilla cristinista, aunque todavía podría mediar su socio Alberto F. y modificar ese derrotero. Por lo pronto, es mencionado en un paquete de posibles diputados nacionales por la Ciudad, una lista muy corta para tantos nombres.
El mayor interrogante es Julio De Vido. Al ministro de Planificación, graduado de kirchnerista y con largos años junto al Presidente, se lo considera fuera del gabinete de Cristina Fernández a pesar de que, contrariamente a lo que se suele asegurar, ahora juran haber escuchado a la primera dama lamentar cierta «estigmatización» que pesa sobre De Vido. La opción más usual es la de diputado por Santa Cruz, aunque ¿está descartada la chance de la gobernación?
Un caso atípico es Oscar Parrilli: el secretario general parecía desplazado del mapa cristinista, pero ahora asoma como opción su permanencia en ese cargo -donde se mencionó a Carlos Bettini, por su amistad con la senadora y para el que también lo postulan al vocero Miguel Núñez- o, más pretensiosos, lo ven en otras butacas. Si no, deberá volver al Congreso como en los «malditos» 90.
A Carlos Tomada no lo anotan para ningún cargo ni él parece interesado en eso. No ocurre con Nilda Garré, ministra de Defensa, que reniega de cierta soledad que padeció en las últimas semanas en medio de la denuncia por contrabando de armas. ¿Le ofrecieron ser diputada nacional por Buenos Aires? ¿Ella preferiría volver a ser embajadora o preferiría no haber dejado nunca de serlo?
Como futuro titular del Ministerio del Interior, se ha dicho tanto y han rodado tantos nombres -además de Nicolás Fernández, aparece con más fuerza el nombre de Héctor Icazuriaga-, que casi han convencido a Aníbal Fernández de que no tiene lugar en el esquema Cristina aunque, obstinado, el quilmeño no se resigna y, por las dudas, avisa que no «siente» los cargos legislativos. ¿Le dirá que no a Kirchner si lo manda al Congreso?
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