25 de octubre 2007 - 00:00

Con dos vices cierra en La Matanza

Cabulera, Cristina de Kirchner volverá este atardecer al Mercado Central de La Matanza para, como ella misma hizo en su debut bonaerense en 2005 y antes su esposo en la previa de la elección presidencial de 2003, clausurar la campaña del oficialismo.

Como ocurrió entonces -aunque en el primer turno, los Kirchner fueron aliados de Eduardo Duhalde-esta vez también se recostará sobre la estructura y los punteros del PJ del conurbano para «inundar» el predio de aplaudidores. Esperan más de 30 mil personas.

En el envión final, para derrumbar cualquier riesgo de ballottage, la Casa Rosada se enfocó en el dominio que, aseguran, le aportará el plus para que la candidata supere, con cierta holgura, el temible 39,9% de lo votos y sepultar el temor a una segunda vuelta. En rigor, casi un golpe a su orgullo, la primera dama tendrá un cierre de campaña dual, compartido con el candidato a gobernador Daniel Scioli que -ni el más cristinista lo niega-le arrimaría a la senadora un caudal de votos que por sí misma ella no traccionaría.

Para la foto de despedida, los campañistas invitaron a Julio Cobos al show final que, se presume, concertador. Casi invisible, el mendocino figuró poco y nada en la campaña K: la escoltó en unos pocos actos y apareció impreso en un puñado de afiches.

Entre Scioli y Cobos, la candidata se rodeará con dos vices: el peronista poco habitual que le engordará la urna y el radical K, desteñido, que justifica -al menos en esta etapa-los discursos a favor de un ensamble de dirigentes de orígenes diversos.

Abajo, en la superficie, la postal será otra: en la última semana, Kirchner se encargó en persona de aceitar los engranajes de la maquinaría política del conurbano que alguna vez piloteó Duhalde, para garantizar que no haya huecos en el playón del Mercado Central.

  • Flashes

    Radiografía del esqueleto K: además del PJ conurbánico, también aportarán su cuota de militancia choripanista los piqueteros, gremios que buscan la bendición de Balcarce 50 y las dispersas expresiones de la Concertación: algún radical, dos o tres socialistas, un ex chachista más allá.

    Tan bonaerense será el cierre que los candidatos porteños quedarán relegados a la platea VIP, aunque posiblemente los hagan subir a saludar al final, y no se espera la presencia de gobernadores. Algo es cierto: muchos tienen sus propios cierres provinciales.

    Carteles con la imagen de la primera dama y su vice, una seguidilla de los spots televisivos de la campaña, papelitos de colores y la irrupción de Néstor Kirchner.

    Puede haber cambios, pero hasta anoche la decisión era que el Presidente sea iluminado por los flashes del final.

    La reaparición de Cobos vendrá con milagro adherido: como ocurrió en el Luna Park, con el lanzamiento de la fórmula, al mendocino lo dejarán hablar. También Daniel Scioli será orador y Alberto Balestrini, como anfitrión, tendrá derecho a un fraserío de bienvenida.

    Antes de que anochezca, a las 18.30 sonarán los acordes de la música de campaña para que en una hora y media se agoten los discursos y los saludos del final. Precavidos, quieren evitar un festival de punguistas durante la desmovilización en la oscuridad matancera.

    Acto último, con festejos anticipados. De hecho, ya se preparan las caravanas para rodear la noche del domingo el hotel Panamericano donde los Kirchner esperarán los resultados.
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