24 de enero 2005 - 00:00

Con dudas y recelos, el PJ inicia diálogo pacificador

Felipe Solá
Felipe Solá
Tras el contacto en Francia que gestó Néstor Kirchner, Felipe Solá y el duhaldismo buscarán reconstruir desde hoy el diálogo que se despedazó cuando, en diciembre pasado, los legisladores que responden a Eduardo Duhalde votaron un presupuesto distinto del girado por el Poder Ejecutivo.

No hay, hasta ahora, más que palabras voluntariosas y alguna promesa personal. La mediación presidencial en París apenas sirvió para que, Solá y el jefe formal del PJ bonaerense, José María Díaz Bancalari, como dos adolescentes desobedientes, cruzaran disculpas mutuas.

Es un indicio positivo en medio de la tormenta peronista. Pero, en principio, sólo basta para auspiciar un encuentro entre las rivales que, todavía, no tiene agenda ni límites precisos y cuyo resultado, más allá de lo formal, está cruzado por la incertidumbre.

• Detalles

Fue excesiva la furia entre duhaldistas y felipistas. Y es demasiado lo que cada uno pone en juego. Y, sobre todo, es difícil predecir qué y hasta dónde está dispuesto a ceder cada uno. Veamos un bosquejo de lo que presenta la pulseada Duhalde-Solá.

• Para empezar, Solá aceptó que Kirchner lo siente con Díaz Bancalari porque fue mucho lo que el Presidente hizo por él en los últimos días. Hubiese sido un despropósito desmerecer el gesto del patagónico,pero Solá considera que su interlocutor, en esa disputa, debe ser Duhalde. Si, entiende, fue el ex presidente quien dejó -o mandó- a los suyos a entorpecer la gestión, debe ser el ex presidente quien acuerde con él la convivencia que requiere el PJ. Tiene un problema: Duhalde no quiere «bajar» a ese plano. El lomeño, con razón o sin ella, se emparda con Kirchner y considera al gobernador una figura que no está a su nivel. Lo demostró cuando, desde Venezuela, atormentado por la trascendencia que tuvo la riña bonaerense -que más que salpicarlo lo enchastró- hizo un esfuerzo por ubicarse como juez de la disputa peronista.

• Así y todo, Solá está dispuesto a avanzar en el diálogo con el duhaldismo pero «puenteando» a los delegados de la Legislatura bonaerense. Y más que a Díaz Bancalari, prefiere a
Eduardo Camaño como nexo, a quien ve como un dirigente más moderado. Aceptará, en todo caso, que el nicoleño, como jefe del PJ, interceda en la disputa pero con la condición de que, hasta tanto no haya un acuerdo macro, ni Osvaldo Mércuri, ni Juan Garivoto, ni ningún otro referente del Parlamento -los más críticos del gobernador-, se acoplen al diálogo.

• Es un problema para Díaz Bancalari que anoche, a horas de volver de París, comenzó a contactar a los hombres de la provincia para tantear sus ánimos, y hoy se dedicará a pacificar a los más feroces llevándoles un mandato de Duhalde:
«Vótenle el presupuesto a Solá». Fue, en definitiva, la promesa que le arrancó Kirchner a Bancalari y que éste deberá intentar que se cumpla. Pero la Legislatura, que el jefe de los diputados del PJ nacional habitó durante años, es un universo con códigos propios y de comportamiento explosivo.

• Hasta ahí, el escenario es espeso pero manejable. Todo lo demás es, mirado con el prisma actual, casi inalcanzable. Avanzar con un acuerdo para las elecciones internas no es, por ahora, una prioridad para ninguno. Menos para el duhaldismo que considera que la única forma de «poner
a Solá en su lugar» es derrotarle, si es posible de manera escandalosa -en cuando a diferencia, se entiende-en la interna para cargos electivos que programan para abril o mayo. Y en ese territorio tropieza Solá: su obsesión es tener el Prepuesto pero todavía no definió su táctica política. Ese es, para sus mayores aliados -Alberto Balestrini, Julio Alak-, y sus laderos en el gobierno -Florencio Randazzo, Rafael Magnanini-un capítulo clave que el gobernador aún no comenzó a escribir.

Dejá tu comentario

Te puede interesar