Con gripe, Duhalde esperó en Olivos renuncia oficial
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En Olivos, en tanto, después del mediodía, no hubo movimiento. Recién a media tarde, algunos caciques del PJ bonaerense corrieron al amparo de su jefe. Llegó, en el tumulto, Hugo Curto. «No es bueno para la democracia. Es un gesto de cobardía», renegó el metalúrgico de Tres de Febrero.
Y completó la saga hiriente. «Menem inventó la ley del ballottage con el pacto de Olivos y es él mismo quien ahora la incumple. Nunca en el mundo un candidato no se presentó a la segunda vuelta», dijo Curto, y se quedó haciendo hall para un encuentro con Duhalde.
A esa hora, Duhalde hizo circular entre sus funcionarios la orden de silencio de radio. «Hasta que no haya un anuncio oficial, nosotros no vamos a decir nada», le trasmitió el Presidente a su vocero, Luis Verdi, que distribuyó la premisa.
Solá, por su parte -que acarreaba información de la noche anterior en Olivos-, se reunió a la mañana con Luis Farinello y luego con un grupo de empresarios, algunos japoneses, que prometieron invertir en Buenos Aires. Después se recluyó en su despacho para seguir por teléfono las últimas novedades.Almorzó allí y continuó con su agenda normal.
Un ladero suyo hizo su interpretación libre del derrape de Menem: «Es grave porque deja una Argentina cargada de rencor.Además, se va de la peor manera, sin respetar los códigos de la política, algo que a Menem siempre se le reconoció».
Desde que la versión de la renuncia se instaló otra vez en escena, las reuniones florecieron. En Diputados, los bonaerenses se llamaron a silencio a la espera de un palabra oficial del menemismo sobre su renuncia.
Otra cumbre se armó en el Café Tortoni, sobre Avenida de Mayo. Como previa de la reunión del Consejo del PJ provincial, varios dirigentes del conurbano se fueron turnando alrededor de una mesa de café para palpar las últimas noticias.
•Cotejando versiones
Entre otros, estuvieron Graciela Giannettasio, Baldomero «Cacho» Alvarez, Luis Obarrio, y los intendentes de Florencio Varela, Julio Pe reyra, y de Ensenada, Adalberto Del Negro -dos de los primeros prokirchneristas en la provincia-cotejando versiones e interpretaciones.
- Es una actitud muy mezquina porque es más papelón bajarse de una elección que perderla -dijo Del Negro.
- Yo estaba convencido de que iba a pelear hasta el final. No creía cuando me decían que se bajaba -intervino Pereyra, que un rato después salió eyectado hacia la Casa de Santa Cruz, nueva meca de una porción del peronismo.
Alvarez y Giannettasio avalaron esa lectura y sumaron: «Es una falta de respecto a las instituciones», dijo la candidata a vicegobernadora bonaerense, escolta en la fórmula que encabeza Solá. Y Obarrio, postulante a intendente de Esteban Echeverría, agregó: «Ahora hay que apoyar a Kirchner».
A esa hora, sin renuncia oficial, una colección de caciques y caciquejos del PJ comenzó a desmenuzar propuestas para halagar a Kirchner, un recurso para arrimarle un símil del festejo que le arrebató el riojano.




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