13 de mayo 2005 - 00:00

Con pasajes hacia Ginebra, vuelve la guerra a la CGT

La CGT volvió a ponerse al borde de la fractura. A fines de mayo, como todos los años, debe conformarse la misión que representará al sindicalismo argentino en la asamblea anual de la OIT y esa definición desencadena otros debates, más importantes, sobre otras designaciones. La más importante es la del secretario general único que, según un acta suscripta el año pasado, debe producirse en junio.

El sector que encabeza Hugo Moyano, asociado al que conduce Luis Barrionuevo, pretende unificar la conducción en el camionero. Cuentan con la cooperación de José Luis Lingieri, aliado de Moyano, quien pasaría a ejercer la secretaría adjunta. El motivo de conflicto sigue siendo, como en el primer día, Susana Rueda.

En efecto, los sindicalistas identificados como «los gordos» resisten la presión de Moyano, Lingieri y Barrionuevo, consistente en adelantar las definiciones para designar también al representante argentino ante la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL). Ellos quieren que sea Rueda, quien descendería en la escala de la conducción de la CGT al nivel de secretaria administrativa. Moyano quedaría como único secretario general y Lingieri como adjunto.

• Reproches

Quien más se opone a la permanencia de Rueda en el triunvirato es Lingieri. Le reprocha haber tejido su propia red de solidaridades en el gobierno y haber llegado sola, por la vía de Alberto Fernández y Oscar Parrilli, a la mesa de Néstor Kirchner. En rigor, se trata de una estrategia de los «gordos», comandados por Armando Cavalieri, Carlos West Ocampo y Oscar Lescano. No en vano el secretario general de Comercio estuvo entre los auspiciantes de la candidatura de Cristina Kirchner, desgañitándose, en Obras Sanitarias.

Moyano no se anima a embestir claramente contra Rueda. La sindicalista santafesina lo inhibe habitualmente. Pero, además, el camionero teme que en la pelea la Casa Rosada le quite el suculento manejo de subsidios que lleva adelante desde el segundo nivel de la Secretaría de Transportes, que Moyano maneja como un feudo propio bajo la atenta mirada de Julio De Vido.

El envalentonamiento de este camionero tiene un motivo inmediato en lo que ocurrió esta semana en su conflicto con Cavalieri: los sindicalistas que forman parte de la comisión arbitral de la CGT, comandados por el sindicalista grecorromano Oscar Mangone, quien bajó su pulgar en detrimento de los empleados de comercio y adjudicó los trabajadores de logística de supermercados Coto al sindicato de camioneros. Sólo Carlos Sueyro (Aduanas) falló en sentido contrario.

El resto explicó: «Además de quedar bien con el 'Negro', que es el futuro secretario general único de la CGT, dispusimos un aumento de salarios con el pase de una organización a otra». La contienda se prolongará, casi seguramente, en la Justicia.

• Cupo electoral

Ajenos a estas peleas entre bandos internos de la CGT, los capitostes de las 62 Organizaciones delegaron en Barrionuevo y en Gerónimo «Momo» Venegas la negociación con las distintas conducciones del PJ en las provincias para exigir al partido la restauración del cupo sindical en el armado de listas electorales. Como si nada hubiera pasado, estos gremialistas tienen la pretensión de armar un bloque sindical en el Congreso, desde el cual presionar por una legislación más rígida en materia laboral y más dinámica en lo relativo a aumentos de salarios. Carlos Menem tuvo por objetivo despolitizar a los sindicalistas pero, como está visto, los '90 también en esto serán revisados.

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