23 de octubre 2003 - 00:00

Conjueces designados por Duhalde, impedidos de enjuiciar a Moliné

La Justicia advirtió al Congreso que los conjueces designados por el ex presidente Eduardo Duhalde no pueden intervenir en el juzgamiento del suspendido ministro Eduardo Moliné O'Connor.

De esta forma, convalidó la decisión adoptada hace una semana por la Corte que tras la excusación «por decoro» de sus ministros, procedió a la designación por sorteo de nueve conjueces.

Los magistrados -presidentes de cámaras del país- serán los encargados de actuar en todos los recursos que promueva Moliné contra la decisión del Senado de suspenderlo en sus funciones. Es decir, en la recusación de la senadora Cristina Fernández de Kirchner y en el planteo de inconstitucionalidad.

Legisladores como el peronista Ricardo Falú, y sus copilotos Nilda Garré y Carlos Iparraguirre, habían echado mano a la «corte virtual» de Duhalde con el argumento de que jueces inferiores no podían juzgar a Moliné, hasta tanto subsista la «doctrina Magariños» y se defienda la teoría de que los integrantes de la Corte tienen facultades concurrentes con el Consejo de la Magistratura para sancionar a los jueces.

El artilugio no tendría, sin embargo, otro sentido que el de garantizar la sanción impuesta a Moliné.

El cuestionado tribunal fue conformado en setiembre de 2002 por iniciativa de Duhalde. El bonaerense tomó la decisión cuando en plena puja por la renovación del noneto de jueces de la Corte (que terminó frustrada), uno de los ministros hizo llegar a sus oídos que sus pares pretendían desestabilizarlo, con un fallo contra el «corralito» financiero.

Duhalde
creyó tener la certeza de que eso sucedería cuando leyó la sentencia del caso Smith, en la que los supremos declararon inconstitucional la retención de los depósitos y le dio al ahorrista la oportunidad de recuperar su dinero.

Entonces llevó su proyecto al Senado e hizo aprobar una nómina de 9 conjueces para que intervinieran en casos extraordinarios y cuando los supremos estuvieran inhibidos de hacerlo. Intentaba restar poder a la Corte y evitar un estruendoso fracaso en su gestión de gobierno.

El tribunal estaba constituido por
«notables» afines al duhaldismo como León Arslanian, Jorge Vanossi, Alberto García Lema y Ricardo Gil Lavedra. Pero quedó en el banco de suplentes y nunca llegó a debutar, porque Duhalde volvió atrás con el juicio político.

Ahora los diputados y senadores pretenden ponerlo en funciones, aunque ya han recibido la advertencia que pueden caer en un grosero error.

Es que en realidad esta
«corte paralela» podría actuar sólo si se excusan la totalidad de los jueces del país. Es decir, ante la imposibilidad real de que ningún magistrado de las 23 provincias y la Capital Federal pueda intervenir en las apelaciones que produzca Moliné. Un hipotético caso que no se dio ni siquiera en épocas del «corralito» y el «corralón» financiero.

Otras de las cuestiones que están en dudas, es la aseveración del Senado de que
las resoluciones parlamentarias sobre el proceso a Moliné no pueden ser revisadas.

Algunos jueces recordaron ayer que la Corte tiene competencia en casos políticos y electorales y que en infinidades de veces ha revisado disposiciones del Congreso
.

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