Los 4 motivos que explican la "vuelta atrás" y la cuarentena estricta

Política

Nación, Provincia y Ciudad acordaron regresar a la Fase 1, como adelantó Ámbito el 13 de junio pasado. 

Los gobiernos nacional, bonaerense y porteño coincidieron en la necesidad de regresar a una cuarentena más estricta en el AMBA y Chaco ante el avance de contagios de coronavirus Covid-19.

Tras una ardua negociación en la Quinta de Olivos, el presidente Alberto Fernández, el gobernador Axel Kicillof y el jefe de Gobierno porteño acordaron suspender actividades comerciales no esenciales y una mayor limitación de la circulación de personas. Como anticipó Ámbito, esta decisión se tomó cuando se llegó a los 2.000 casos positivos diarios. ¿Cuáles fueron los 4 motivos?

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En primer lugar, se teme por un descontrol de la enfermedad. Mientras en el mundo se debate si llega una segunda oleada de contagios, con un virus más fuerte, modificado, en la Argentina todavía no se superó el pico. El plan orinal de lucha contra el Covid-19 que diseñó el Gobierno nacional estimaba 2,2 millones de contagios para fines de junio. Por suerte, no sucedió.

En segunda instancia se teme un colapso de los sistemas sanitarios del AMBA. El Ministerio de Salud informó durante su parte matutino diario que ya son 472 los pacientes con coronavirus internados en terapia intensiva, lo que representa un aumento del 29% en una semana en quienes necesitaron estos cuidados. Esta cifra se da en un contexto en el que crece la ocupación de camas de terapia intensiva por cualquier causa: a nivel país ya llega a 48,3% mientras que en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) ese porcentaje asciende a 54,1%.

Pedro Cahn, infectólogo y miembro del comité de expertos que asesora al Presidente, dijo a FM 88.9 que "necesitamos meter una pausa porque está creciendo la ocupación de camas" y aseguró que "reducir la presión sobre las camas de terapia intensiva también significa reducir la presión de los médicos de terapia intensiva”. “El equipo de salud está sometido a un estrés constante", expresó.

En tercer lugar existe una preocupación real por los contagios en las fuerzas de seguridad y los trabajadores de la salud. Según los últimos datos del ministra Sabina Frederic, casi 300 efectivos están contagiados y otros cientos aislados sin poder tomar cargos. Del total, 114 corresponden a la Policía Federal Argentina, 74 a la Prefectura Naval, 56 a la Policía de Seguridad Aeroportuaria y 39 a la Gendarmería Nacional. Sobre médicos y enfermeros contagiados no se conocen los últimos registros oficiales.

Un informe hasta el 5 de junio pasado de la Comisión de Directores Médicos de Adecra+Cedim reveló que de un total de 37.414 personas que trabajan en 43 clínicas y sanatorios con internación, 457 se registraron como casos confirmados de Covid-19. Pero fuentes sanitarias indicaron que están en ascenso y que se teme que haya “demasiadas salidas” de los turnos de rotación en las próximas semanas. Esta situación también es parte de un eventual colapso del sistema sanitario.

Rodolfo Arrechea, Coordinador Nacional de Salud de ATE y Delegado en el hospital Rivadavia, dijo que “ya tenemos 3652 trabajadores del equipo de salud que se han contagiado¨.

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La cuarta explicación es económica: para lograr una recuperación de la actividad en general es necesario cortar ahora de cuajo. Si no se produce un freno inmediato en la escalada de contagios no habrá comercio, fábrica o empresa que pueda resistir a futuro. La decisión que se adopta ahora es para evitar mayores daños económicos. Por eso, desde los tres gobiernos prepararon una batería de ayuda económica que incluya a todos los sectores.

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