27 de agosto 2007 - 00:00

Controvertido invento porteño

• Por fuerte revalúo impositivo de los terrenos, se crea ahora en Capital tributo a la pobreza: ingresa más gente para pagar Impuesto a los Bienes Personales (un dos ambientes en Lugano, por ejemplo, deberá inscribirse ahora para pagar riqueza). Por lo genérico del incremento, se fuerza tal vez a una migración vecinal hacia las zonas más degradadas.
• Habrá presión sobre los alquileres, ya en techo histórico. Al afectar locales, también se motorizará alza inflacionaria.
• Se discute si hace falta una ley por la decisión de Telerman, hoy un decreto.
• El kirchnerismo se solaza atacando a Mauricio Macri, impulsor de la medida para equilibrar el Presupuesto. Parece olvidar que en Buenos Aires todavía se pagan impuestos más altos. Y que en el orden nacional se hace lo mismo.
• Gracioso país: macrismo parece hacer socialismo (dice sacarles a ricos) y progresismo se viste de conservador y protege a quienes más tienen.

Jorge Telerman
Jorge Telerman
Como Cristina Kirchner, el gobierno de Jorge Telerman podría decir que «el cambio recién empieza», pero en materia tributaria. A nadie escapa que a la revalorización de los terrenos en la Capital Federal, que provocará la suba de impuestos de Alumbrado, Barrido y Limpieza (una distorsión, ya que se trata de un impuesto inmobiliario) le seguirá el aumento en la valuación fiscal de las construcciones. Esa «segunda etapa», como ya la denominan en el Gobierno de la Ciudad, la emprendería Mauricio Macri, con acuerdo de la Legislatura local, una vez que gobierne el distrito.

Más allá de la catarata de recursos de amparo con que amenazan el kirchnerismo y un surtido de asociaciones vecinales contra la medida, el aumento de impuestos municipales ya le reporta a Telerman, como adicional a esa pelea jurídica, un costo político con inflación. Amortigua el golpe, en parte, que el macrismo ha aceptado el decreto y será su sucesor y no él quien haga política con el recurso. Le sube el costo que a todas luces está tomando una medida antipática a pedido de su sucesor. Es que lo ha acordado con Mauricio Macri, así como viene pactando una contabilidad equilibrada para el traspaso. Pero el porqué de tanto, que el polémico ex ministro de Hacienda, Guillermo Nielsen, calificó de «inmolación», sólo lo sabe el mandatario saliente. Una explicación certera es que la caja del Gobierno porteño está tambaleando, como lo viene anticipando este diario, y lo recaudado -si la suba se aplica- quedará para la gestión de Macri. Significará, en el Presupuesto 2008, $ 1.000 millones más de recursos.

Otra explicación, más callada, es que Telerman no tomará otras medidas, como aplicar el bisturí en la masa de contratados de su gestión, para achicarle las deudas al nuevo mandatario. A lo sumo, de unos 11.000 agentes en esa situación, quedará fuera con sistema de cuentagotas menos de la mitad. La purga, que empezó en junio, es lenta y se profundizará en los próximos meses.

  • Agradecimiento

  • No es seguro que Macri deje de usar la muletilla de «la herencia recibida», una vez sentado en el sillón de Telerman, ya que tantos lo hicieron, pero al parecer no se detendría en hurgar detalles de la administración de su antecesor. Con más picardía, aseguran que habrá funcionarios de Telerman en organismos descentralizados de la Ciudad, durante la gestión Macri, a modo de agradecimiento por el equilibrio fiscal. Se enfrenta Telerman nuevamente con el kirchnerismo, que el viernes recibió la orden de Alberto Fernández de rechazar la medida, aun presentada como un acto de justicia inmobiliaria para los porteños. El jefe de Gabinete habló ese día con varios legisladores de su tropa, quienes inmediatamente salieron a repeler el anuncio, como él mismo lo hizo. Raro que Telerman, quien se precia de meditadas decisiones, haya coincidido en dar la nueva justo en la mañana en la cual compartía un acto con Cristina Kirchner y precisamente en Puerto Madero, el sábado pasado, el barrio de mayor suba de las tasas de ABL que cobra la Capital Federal. Ni qué decir sobre los vecinos de esas coquetas tierras, como el propio Fernández, Ginés González García y hasta un legislador macrista, entre otros notables de la política criolla.

    A menos de cuatro meses para la entrega del mando -un calendario del que se duda hoy-, arriesga Telerman quedar en la enciclopedia porteña como el autor del impuestazo más grande, en esos tributos, de los últimos quince años. Y hasta no parece alcanzarle la justificación de que realmente son bajos los montos que se abonan, al punto que la Ciudad recauda más por patentes que por inmuebles; tampoco la diferencia de porcentajes a aplicar por zonas, ya que el que menos valorice su terreno en las cuentas fiscales, deberá pagar como poco 50% más de lo que hoy abona.

  • Consultor

    De aplicarse las subas, el Gobierno porteño contaría en noviembre con unos $ 150 millones extras, a parte de los $ 400 millones que tiene previsto dejar a Macri en la cuenta del Banco Ciudad, tal como indicó el ministro de Hacienda, Sergio Beros, a este diario, el viernes. Beros, para cada paso que da, consulta a Néstor Grindetti, actualmente director del Banco Ciudad y nominado para ministro de Hacienda en el gobierno macrista.

    Así, se unificó el criterio para poda de gastos y el llamado a un plan de facilidades de pago, que no quiere el macrismo que se llame «moratoria». Pero no ha sido suficiente, evidentemente, para cubrir el déficit de la gestión, alimentado por subas salariales, ampliación de la estructura administrativa y, según los funcionarios porteños, la ejecución a pleno de obras públicas.

    No hay reservas en el Banco Ciudad, ni un peso del fondo anticíclico, sólo la entrada del pago de impuestos, especialmente el de Ingresos Brutos, que se recauda cada día, lo que conforma una caja de alrededor de $ 200 millones. Ya pidió el Gobierno girar en descubierto en la cuenta del Banco Ciudad de Buenos Aires. En julio, el total por impuestos sumó $ 653.400.000, que representaron 30% más que igual mes de 2006, de los cuales solamente cerca de 10% corresponde a ABL. Como medida adicional, empezará esta semana una ronda de 200 nuevos inspectores que recorrerán cuadra a cuadra los comercios, empresas y talleres de la Ciudad buscando evasores. De esa manera, Telerman busca completar un ciclo de acciones para terminar el mandato dejando orden en las finanzas porteñas y evitando el déficit, labor que le agradecerá Macri.
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