Correcto Solá vetó un Presupuesto politizado
Felipe Solá hizo ayer lo que tenía que hacer: vetó el Presupuesto que había diseñado el duhaldismo de la Legislatura para establecer en la provincia una especie de parlamentarismo «de facto» por el cual el gobernador debería pasar por las cámaras cada vez que quisiera tomar una resolución de mediana importancia. Solá explicó esa decisión en razones políticas: dijo que la ley hecha por los seguidores de Eduardo Duhalde hubiera afectado la gobernabilidad. Es un argumento verosímil ya que Duhalde se ha hecho fama de desestabilizador. El gobernador dio a entender también que ese corset legislativo fue la respuesta a su pretensión de emanciparse del caudillo de Lomas de Zamora. «¿Qué culpa tienen los bonaerenses de una interna partidaria?», se preguntó. A partir de la decisión de Solá se inició una negociación a la que convocó el mismo gobernador. Duhalde, antes de viajar a Venezuela como funcionario del Mercosur, autorizó las conversaciones. Solá pretende que se sancione otro Presupuesto, más respetuoso del Ejecutivo. Tampoco podría gobernar con una prórroga del de 2004: los compromisos financieros de la provincia lo obligarían a inclinarse ante la Legislatura, exhausto, en agosto. Duhalde está dispuesto a dialogar. Por un lado, se lo pidió Roberto Lavagna durante una comunicación telefónica el viernes: «En medio de la reestructuración de la deuda no debe haber ruidos», le dijo el ministro de Economía a su antiguo jefe. Pero, además, el ex presidente advirtió que Kirchner, si bien no se arriesga a respaldar a Solá abiertamente, tampoco está dispuesto a abandonarlo a su suerte. Las posibilidades y los límites de ese respaldo los conocerá el gobernador, de primera mano, en las próximas 48 horas. Estará en París, con el Presidente. También subirá al avión José María Díaz Bancalari, el delegado de Duhalde delante de Kirchner para este tipo de problemas. La transacción convocada ayer por Solá se iniciará, entonces, hoy, a más de 10.000 metros de altura.
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Felipe Solá ayer, rodeado por su gabinete, durante el anuncio del veto a la Ley de Presupuesto votada, con serias modificaciones, por la mayoría duhaldista de la Legislatura provincial.
Primó la necesidad operativa, técnica. Pero basta hurgar muy poco debajo de la piel de Solá para tocar el sensible nervio político de su decisión y decodificarla como otro desafío, quizás el más estruendoso, a su enemigo declarado, Eduardo Duhalde.
•Picante
De manera adicional, el duhaldismo incursionó en otros dos rubros picantes. Fue un golpe pensado para quitarle al gobernador un puñado de herramientas de invalorable relevancia política en medio de la interna partidaria que lo enfrenta con Duhalde.
1- Le arrebató al Ejecutivo el manejo discrecional de los Aportes del Tesoro Provincial (ATP), una caja de unos $ 200 millones anuales.
2- Conformó una Comisión Bicameral en el Parlamento para digitar el destino de las obras públicas programadas para 2005.
Ni una ni otra facultad les fueron limitadas a Duhalde o a Carlos Ruckauf en su momento.
Tampoco los delegados duhaldistas en el Congreso Nacional se atrevieron a recortárselas a Néstor Kirchner. Solá no pasó por alto esa ambigüedad.
«¿Por qué, con la debida convicción, se votan en la Nación los poderes especiales para el jefe de Gabinete y se les niegan a este gobernador?», dijo en el decálogo de preguntas que eslabonó para cuestionar el cerco duhaldista.
Y no descansó en esa duda. «¿Qué culpa tienen más de quince millones de habitantes de que una pretendida interna política nos haga tener un gobierno que valga menos que cualquier otro gobierno provincial?», gatilló.
•Tatuaje
«No voy a ser un payaso», la gente no quiere «títeres», se quejó ayer durante su discurso. A Solá lo mortifica la categoría de gerente que, desde que asumió en enero de 2002 (en reemplazo de Ruckauf) y reasumió en diciembre de 2003, pretende tatuarle en la frente.
Debajo de esas palabras se trasluce su voluntad desafiante. Primero, el lanzamiento del felipismo el 14 de diciembre pasado; luego, la secesión de sus diputados aliados del bloque duhaldista; ahora, el veto a la Ley de Presupuesto votada por los soldados de Duhalde.
Así y todo, ayer antes del hachazo, Solá sopló la herida: llamó a los coroneles del duhaldismo a abrir una vía de diálogo. «Los convoco a que vengan y conversemos», invitó.
De inmediato, dos voces autorizadas por Duhalde, Osvaldo Mércuri y Antonio Arcuri -en éste, como en otros casos, traductor oficial del ex presidente- bendijeron la pacificación proclamada por el gobernador. «Hay que desdramatizar», ordenó Duhalde antes de partir hacia Venezuela.
Solá, a su vez, tendió puentes con José María Díaz Bancalari, con quien compartirá el vuelo de Kirchner hacia Francia. Bajo el escudo presidencial, Bancalari y el gobernador ensayarán un entendimiento sobre los cimientos que el fin de semana trazó Antonio Cafiero por pedido de Duhalde.
Por esas horas, solo frente al mar, Solá tomó la decisión de vetar la Ley de Presupuesto duhaldista. De la costa atlántica regresó el domingo por la noche y el lunes, pasadas las 9, se reunió para un repaso final con el ministro de Economía, Gerardo Otero.
Más tarde, se sumó el resto del gabinete, salvo el ministro de Justicia, Eduardo Di Rocco. Ante su equipo contó que el veto sería total: pidió consejos sobre si viajar o no a Francia, escuchó sugerencias (ver nota aparte) y a las 12.30 partió para hacer el anuncio público.




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