El justicialismo está decidido a no sesionar más en Diputados hasta que no se resuelva el futuro del juicio político a la Corte Suprema. La bancada lo resolvió ayer después de una reunión de la mesa de conducción con un doble sentido: de alguna forma es un avance de las exigencias que impuso el radicalismo para bajar a sesionar -piden más definición dentro de la dirigencia del PJ-y por otro lado la ratificación política de la intención de solucionar cuanto antes el irresuelto juicio a la Corte.
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En realidad, los radicales exigieron que los candidatos peronistas se manifiesten abiertamente sobre su posición con respecto al enjuiciamiento. Con la decisión del PJ de paralizar la Cámara hasta que no haya una definición, de alguna forma el PJ está avanzando en pagar el costo político que pide la oposición. Y si bien no habrá una confirmación oficial desde la bancada oficialista, se sabe que será muy difícil que algún tema ingrese al recinto de sesiones.
De todas formas, el PJ emitió ayer un ambiguo comunicado donde expresa que «reafirma que no está en su espíritu detener el normal funcionamiento de la Cámara ni impedir el desempeño de la Justicia. Frente al tratamiento del juicio político a los miembros de la Corte Suprema este bloque ha actuado y seguirá actuando con la misma política que ha utilizado en todas las cuestiones de importancia institucional: garantizando a sus integrantes una plena libertad de conciencia», dijeron.
De todas formas, el justicialismo bajará hoy a las 11 al recinto a la sesión especial convocada hace una semana para debatir el juicio político a la Corte Suprema. El PJ no podrá conseguir quórum, aunque de hacerlo posee el número necesario para rechazar el juicio, pero quiere demostrar ante radicales y seguidores de Elisa Carrió que puede llegar a reunir al menos 115 diputados en el recinto, incluyendo los provinciales aliados.
•Riesgo
Las cuentas para el PJ son claras: Humberto Roggero jura reunir cerca de cien diputados para ir al recinto, aunque en realidad no llegan a 90 los representantes de ese bloque dispuestos a sesionar y hasta existe el riesgo que los únicos en concurrir sean los menemistas, un sector que no quiere el juicio a la Corte. A ellos debería sumarse el apoyo de una veintena de diputados de partidos provinciales, y de un puñado de representantes del cavallismo.
Pero voceros de los provinciales aseguraron ayer que esa fracción no irá al recinto si finalmente mañana bajan sólo los menemistas y el resto del justicialismo no se presenta.
Ayer no hubo contactos oficiales entre peronistas y radicales pero los pocos teléfonos que se levantaron tuvieron respuestas negativas desde la UCR. Los radicales, por el contrario, eligieron insistir con la idea de impulsar el juicio político, mientras solucionan sus divisiones internas: «Hay suficientes y probados fundamentos para propiciar, frente al Senado de la Nación, el juicio político a integrantes de la Corte Suprema de Justicia», dijeron.
A pesar de todo, el peronismo está confiado en que dentro de una o dos semanas el bloque radical terminará bajando a sesionar, ya sea en una convocatoria especial o en sesión ordinaria. Mientras tanto seguirán pidiendo sesiones especiales y manifestándose en minoría en el recinto.
Lo cierto es que, en realidad, muy poco avanzará la Cámara de Diputados hasta que no esté resuelto el juicio político a la Corte, lo que en lenguaje peronista significa desestimar el dictamen acusatorio.
•Ratificación
Mientras tanto, ayer entró en escena el ministro del Interior, Jorge Matzkin, ratificando la idea que existe en el Congreso: «El tema no pasará más allá del martes de la semana próxima. Es una cuestión que hay que terminar. El justicialismo está deseoso de tratarlo y terminar de una vez por todas con el tema, pero hace falta que se sienten los diputados en sus bancas», dijo.
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