29 de abril 2008 - 00:00

Cossio: Perón dormía con una pistola por temor a la izquierda

El médico Pedro Ramón Cossio, hijo del médico personal de Juan Domingo Perón en sus últimos días, aseguró ante este diario que la relación que tenían el ex presidente Héctor Cámpora y Perón «no era para nada buena». A cargo de la producción de la primera mitad del libro «Perón, testimonios y vivencias (1973-1974)», Cossio desmintió ante este diario la debilidad que se le atribuye al ex presidente en el último tramo de su tercera gestión y aseguró que el ex ministro de Bienestar Social, José López Rega, obedecía las órdenes de Perón, y no era al revés. Aclaró también la versión de que el fundador del PJ durmiera con un arma bajo la almohada para defenderse de un eventual ataque proveniente de su entorno. «Al contrario, dormía con ella por temor a que desde el ala izquierda del peronismo sufriera un atentado». A continuación, los pasajes más interesantes de la conversación.

El hijo del médico de Perón, Pedro Ramón Cossio, desmiente la versión de que la figura del ex ministro de Bienestar Social, José López Rega, fuera más fuerte que la del propio Perón, durante sus últimos días en la Presidencia. «López Rega era funcional al general y no al revés».
El hijo del médico de Perón, Pedro Ramón Cossio, desmiente la versión de que la figura del ex ministro de Bienestar Social, José López Rega, fuera más fuerte que la del propio Perón, durante sus últimos días en la Presidencia. «López Rega era funcional al general y no al revés».
Periodista: ¿Estaba al tanto Perón de la Triple A? Pedro Cossio: Yo no puedo asegurarle eso, aunque sé que alguno de los custodios de la Presidencia terminarían formando parte de esa organización parapolicial. Un hecho que demuestra la confianza que el general tenía con su custodia es el día en que vuelve al país. Allí Cámpora le ofrece quedarse en la residencia de Olivos, aunque Perón termina desistiendo, y se va a Gaspar Campos.

P.: ¿Cuál fue la razón que lo motivó a hacer público el último período de Perón en vida?

P.C.: En principio, jamás daría a conocer la situación individual de cada uno de mis pacientes, pero convengamos que el general no era un personaje cualquiera. Lo que me motivó a redactar el libro fue solamente el interés histórico y no un interés político. Teniendo en cuenta que el fundador del PJ fue en vida un personaje público, me pareció correcto realizar un libro que reflejara sus últimos días. Mucho de lo que cuento en el texto se lo debo también a mi padre, quien participara directamente de los días anteriores a su muerte.

P.: Precisamente, ¿cuándo es que compartió lugar con el ex jefe de Estado?

P.C.: Entre el 28 de junio y el 12 de julio de 1973, yo estuve en el cuarto del general 12 horas por día, en la quinta que tenía en Gaspar Campos. Además colaboré en ese último año de su vida en el staff médico personal, del cual era integrante mi padre. El fue quien estuvo junto a Perón el 1 de julio de 1974 y Seara fue quien le practicó las maniobras de resucitación durante tres horas antes de su muerte.

P.: ¿Es verdad que dormía con un arma bajo la almohada durante su último período en la Argentina?

P.C.: Sí, pero no era para defenderse de su entorno, como dicen muchos. Al contrario, era para defenderse de un eventual atentado del ala izquierda del peronismo.

P.: ¿Cuál era la relación que el general tenía con el ex presidente Héctor Cámpora?

P.C.: Para nada buena. Una de las acciones de Perón que demuestra el rechazo que le tenía al «Tío» fue cuando le aceptó la renuncia como embajador de México. Al aceptarle la dimisión ordenó «no agradecerle los importantes y patrióticos servicios prestados», lo que usualmente se hace cuando sucede algo así. El general Perón estaba muy disgustado con la gestión presidencial de Cámpora, por haberse rodeado de gente que consideraba no debía estar. También de la forma en que se había llevado a cabo la amnistía del 25 de mayo de 1973, en la que se liberó a varios guerrilleros del movimiento.

P.: De acuerdo a lo vivido junto a él y a lo escuchado de su padre, ¿Perón quería ser presidente cuando volvió de Madrid?

P.C.: Mire, él se quejaba en ese entonces de que no hubiera candidatos jóvenes que quisieran postularse a la presidencia.

Se lo notaba verdaderamenteexhausto, aunque durante su tercera gestión siempre estuvo en sus cabales.

P.: ¿Por qué lo aclara?

P.C.:
Porque se ha dicho mucho sobre que López Rega lo manipulaba como quería. Y era justamente al revés. El ex ministro de Bienestar Social era completamente funcional a Perón. Lo que pasaría después, en la presidencia de Isabelita, es otra historia.

P.: El día de la vuelta de Perón al país después de 18 años, ¿cuál fue la razón por la cual el avión que lo traía no aterrizó en Ezeiza?

P.C.: Lo que sé es que estuvieron demorados en las islas Canarias porque les llegó la noticia de los desastres en Ezeiza. Cámpora igualmente presionó para que el avión aterrizara en el Aeropuerto Internacional. Finalmente terminaron en la base militar de Morón. Esa decisión se tomó durante el vuelo mismo y se debió principalmente a que Perón estaba convencido, y falleció convencido, de que en Ezeiza lo esperaban grupos radicalizados de izquierda que querían matarlo.

P.: Teniendo en cuenta la creciente exposición de la agrupación «La Cámpora», brazo estudiantil del kirchnerismo, ¿qué similitudes tiene esta organización con el peronismo?

P.C.: A las cosas hay que llamarlas por su nombre. Desde ya que no tienen nada que ver. Si ellos son camporistas, pues que lo sean, pero eso no los acerca para nada al peronismo.

P.: Por último, doctor, ¿qué es lo que le dicen aquellos que leyeron su libro? ¿Qué críticas recibe?

P.C.: Bueno, los peronistas me dicen que lo escribí como antiperonista, y los antiperonistas me dicen lo contrario. Junto a Seara, intentamos escribirlo lo más neutral posible.

Entrevista de Gustavo Bayley

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