Costoso acampe es ya atracción turística

Política

El gobierno estaría invirtiendo más de $ 30 mil semanales -sólo en estructuras- para mantener el campamento frente al Congreso, que ya se ha transformado en atractivo de turistas y niños. Especialmente ayer fue un día especial para quienes deambularon tomando estampas, ya que pudieron retratar al toro « Alfredito» y también a los huevos danzantes del kirchnerismo. Todo animado con facturas donadas por el sindicato de panaderos, mate y juegos variados.

Todo se suma al costo del alquiler de carpas, además de los gastos en mobiliario de camping, grupos electrógenos, veladores, calefactores, baños químicos, artículos de limpieza y las cuatro viandas diarias que necesitan los militantes para resistir la movida.

Entre las distracciones, además, está el habitual desfile de legisladores, como de dirigentes del campo, con tradicionales charlas, réplicas y discursos de variada letra, en medio de un shopping que oferta desde garrapiñadas, café y panchos hasta CD y revistas partidarias.

«Las instalaciones de todas las agrupaciones K tienen un financiamiento del gobierno, aunque todo lo que hay dentro de las carpas como las sillas, mesas y equipo de audio lo ponen los militantes», afirmó María Estela, representante de la juventud del Frente Transversal, carpa patrocinada por Alicia Sánchez, la mujer de Luis D'Elía.

Sin embargo, tanto Marcelo Mayo, líder de la agrupación Compromiso K en Buenos Aires, como el diputado Edgardo Depetri sostuvieron ante este diario que la instalación de «sus» carpas costaron entre $ 5.000 y $ 10.000. «No son alquiladas, son contactos que tenemos de amigos que laburan en distintas empresas del rubro, que nos hacen precio», justificó Mayo. Notebooks, DVD, proyectores de avanzada tecnología, matafuegos y reflectores de último modelo completan la ambientación de la tienda de la agrupación Compromiso K, vigilada por el secretario legal y técnico, Carlos Zannini.

Desde la Juventud Peronista, en cambio, cotizaron la instalación de su carpa a $ 2.000 y en una sola cuota, «pagada por todos los compañeros de la facultad».

De un lado de la Plaza Congreso están las seis carpas kirchneristas y del otro está la denominada carpa «verde» de los ruralistas (que de verde no tiene nada en el decorado).
Ayer, en el alero de la carpa de Compromiso-K se encontraron dos productores del norte salteño y los líderes de esa agrupación.

Durante la charla, tensa, el dueño de un campo de 1.500 hectáreas le llegó a contestar a un K, con lágrimas en los ojos: «¿Por qué no van y les sacan a las empresas más grandes como Cargill o Aceitera General Deheza?». El activista K, para salir del paso, retrucó: «La suba de la soja en este último tiempo fue de más de 120% y se vienen a quejar», a lo cual el productor, ya gritando, le respondió que «de todo eso no nos queda más dinero porque también aumentaron los insumos».

Mientras tanto, en los alrededores de las instalaciones, oradores desconocidos, estudiantes universitarios y activistas del conurbano bonaerense, que llegan en buen número, no paran de alentar el diálogo entre las dos partes.

No sólo señoras del campo u hombres bien abrigados moran en la carpa de los ruralistas. Piqueteros de la Corriente Clasista y Combativa de Juan Carlos Alderete complementan la población, y también hay miembros representantes de los Pueblos Originarios del Norte y hasta personajes de la TV que alguna vez tuvieron su momento de fama. Uno de esos es Larry del programa «Todo por Dos Pesos». « Llamen a Moe que Larry está en cualquiera», es el cántico que entona mientras vende CD con las canciones del programa que en su momento fueron las más pegadizas, aprovechando el público de ocasión. 

En la entrada de la carpa hay dos bolsas en una mesa larga que contienen maíz y soja.

«Llevate un yuyito», dice un cartel para ofrecer a los visitantes los granos «que tanto quilombo generaron», explica un chacarero. Luego divide las bolsas en mayor proporción de un lado y en menor del otro: «Esta es la parte que se queda el gobierno; y ésta otra, lo que queda para el campo», grafica.

«Alfredito», un toro inflable que personifica al productor Alfredo de Angeli, es objeto de bromas y fotos que los turistas a p rov e chan para sacar al paso.

Para llevarle la contra al campo, los kirchneristas ya le respondieron al «toro» disfrazándose de huevos.

«Acá sí hay huevos», dicen inscripciones. Por ahora no son muchas las divergencias y cruces verbales entre los mismos integrantes de las carpas, aunque en las del sector agropecuario ya comenzaron a surgir varias.

«Que vienen estos tilingos bien vestidos a protestar acá», señalaba un hombre de La Rioja, miembro de la agrupación de Pueblos Originarios. «¿Usted de qué lado está?», le preguntaba una señora a lo que aquél le contestaba: «Con el campo, señora, con el campo, pero no con éstos, sino con los verdaderos laburantes que desde la época de la colonización fueron siendo apartados del sistema».

«Encima, ahora estos kirchneristas dicen que las retenciones son para redistribuir. Siempre tendrían que haberlo hecho, no ahora, siempre. Toda esa plata no es de ellos, siempre fue nuestra, pero nos la quitaron», insistía. La carpa de JP, que anima el legislador porteño Juan Cabandié, ya se organizó para pasar la noche invernal sin desanimarse.

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