Cristina elogia a UCR K para evitar otras fugas
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Cristina de Kirchner visitó ayer Santiago del Estero, donde compartió un acto con
el gobernador Gerardo Zamora, uno de los radicales K que se mantiene, todavía,
alineado con el gobierno.
Y dijo, finalmente, que su gobierno necesita de la colaboración de « hombres y mujeres, no importa de qué partido sean», pero que «se sientan solidarios con este pueblo».
Las palabras de la jefa de Estado llegaron en plena puesta en marcha desde la Casa Rosada de un operativo de contención de radicales K, luego de que muchos de ellos pusieran en duda la continuidad de su alianza con el kirchnerismo en medio del malestar por la falta de participación en las decisiones oficiales y el manejo del conflicto con el agro.
De hecho, este cortocircuito entre el Ejecutivo nacional y gobernadores e intendentes enfrentados a la conducción de la UCR produjo la ruptura con el mandatario catamarqueño, Eduardo Brizuela del Moral, quien eligió tomar distancia de la concertación.
Este portazo obligó al oficialismo a relanzar la alianza.
Así, el jefe del radicalismo kirchnerista, el vicepresidente Julio Cobos, se reunió con el ex presidente Néstor Kirchner, en tanto que junto al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, recibieron a los principales dirigentes de la corriente en la Casa Rosada.
Ese operativo, sin embargo, no alcanzó para frenar fugas: Brizuela del Moral (Catamarca) y Arturo Colombi (Corrientes) tomaron distancia del gobierno. Asimismo, algunos intendentes también se alejan, con más sutileza, de la Casa Rosada.
Lo de Zamora, sin embargo, es diferente. Sobre fin de año, o a lo sumo a principios del próximo, el santiagueño pone en juego en elecciones su reelección como gobernador. Para eso, Zamora quiere preservar en su tierra el formato de la concertación K.
Al menos, eso plantea por ahora, argumento que utiliza además para pedirles a los demás dirigentes del radicalismo K que se mantengan, siquiera temporalmente, tranquilos y sin generar conflictos en la relación con la Casa Rosada para no complicar el clima político.
El temor, de fondo, es que el peronismo se convierta en un eje que pueda, llegado el caso, complicar la disputa electoral.




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